HAY OTRO SISTEMA, PERO ESTÁ EN ESTE

 

HAY OTRO SISTEMA

Hay otros mundos, pero están en este. 

Hay otras vidas pero están en ti.

Paul Eluard

 

 

Carlos Merenson

El breve y delicioso texto de Paul Eluard invita a plantear que hay otro sistema, pero está en este, afirmación que cobra mayor relevancia al considerar que la crisis sistémica del capitalismo – social, económica y ecológica – está abriendo las puertas a una inevitable etapa de transición en la cual el ecologismo deberá apelar a aquellas herramientas del sistema capaces de conducir a su superación.

Se trata de un desafío no exento de riesgos en tanto, es en las transiciones, que se multiplican los intentos gatopradistas como lo fue la idea de avanzar hacia una “economía verde”[1] – incluida en las declaraciones de las Cumbres de Jefes de Estado realizadas por el G-20, convocadas como una respuesta a la crisis financiera iniciada en 2007 – que a poco de andar quedó reducida a reclamar un firme compromiso con los principios del libre mercado; mientras que la sostenibilidad quedó restringida al crecimiento y asociada únicamente con la rentabilidad económica. La alternativa de una “economía verde” tal como se la presenta tiene una evidente intención de seguir con el negocio como de costumbre, argumentando que ella puede llevar a tasas de crecimiento del PBI más altas y al aumento de la riqueza. ¡Más de lo mismo!

Con el fin de aportar elementos para un necesario debate presentaremos dos ejemplos que pueden encuadrarse entre aquellas propuestas con un real potencial de transformación: el Neokeynesianismo Verde y los cuatro cambios fundamentales que proponen Hawken y Lovins.

Neokeynesianismo Verde

keynesJoan Martínez Allier[2] resaltaba el hecho de que la crisis económica actual había puesto a John Maynard Keynes de moda y que parecía aconsejable un keynesianismo verde que aumentara la inversión pública en conservación de energía, en instalaciones fotovoltaicas, en transporte público urbano y rehabilitación de viviendas, en agricultura orgánica. Pero a renglón seguido, Martínez Allier advertía – acertadamente – que lo anterior no debía conducirnos al error de creer que se puede continuar en la fe del crecimiento económico.

Lo cierto es que cuando Keynes publicó su obra Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero (1936) en la que proponía sus respuestas a la Gran Depresión, obviamente no se encontraban presentes las consecuencias del proceso de cambio ambiental global, iniciado a partir de la década del año 1950 y que hoy emergen como ejemplos paradigmáticos de fallo del sistema.

Introducir la dimensión ambiental en el esquema keynesiano no resulta tarea simple. Se trata de una difícil convergencia entre un pensamiento (el de Keynes) orientado a perpetuar el crecimiento económico, desinteresarse del futuro y otorgar un rol central al accionar económico por parte de los gobiernos centrales; y un pensamiento (el del ecologismo) configurado a partir de la aceptación de límites naturales para el crecimiento económico,  interesarse en el futuro y partidario de la descentralización de las decisiones económicas.

Frente a la irrupción de las crisis gemelas: económica y ambiental, la vulnerabilidad de las economías ante las crisis cíclicas y la degradación del capital natural nos podemos preguntar si el Keynesianismo realmente puede evolucionar hacia un “Neokeynesianismo Verde”.

¿Se podrán crear las condiciones para un nuevo tipo de macroeconomía que mantenga algunos de los principios keynesianos tradicionales, pero que incorpore las realidades socio-ecológicas del siglo XXI? ¿Se podrá generar una demanda agregada que se concentre en aquellas categorías capaces de crecer sin aumento en los transumos (throughput) o flujos de recursos y energía?

En un intento para dar respuesta a tales interrogantes, el Profesor Jonathan M. Harris[3] propone un desglose en sub-factores de los principales factores de la demanda agregada: consumo, inversión y gasto del gobierno con el objeto de distinguir entre aquellos agregados macroeconómicos que deben ser estrictamente limitados y los que pueden aumentar con el tiempo, sin impactos o consecuencias ambientales negativas.

El nuevo paradigma de Hawken y Lovins

capinatOtro caso que merece ser analizado es la propuesta de Paul Hawken, Amory Lovins y L. Hunter Lovins (1999)[4] que implica pasar de la economía del consumo a la de los servicios y reinvertir los beneficios obtenidos en garantizar la conservación de los recursos naturales. Es de hacer notar que los autores no plantean salir del Capitalismo sino transformarlo en un “Capitalismo Natural” pese a lo cual, los cuatro cambios fundamentales que proponen y sus interacciones parecen encerrar un potencial de cambio real. Ellos son: aumentar drásticamente la productividad natural de los recursos; eliminar el concepto de deshecho rediseñando la economía en líneas biológicas que cierran los flujos de materiales; cambiar la estructura de la economía de su enfoque en el procesamiento de materiales y la fabricación de cosas a la creación de servicios y flujos, y revertir la destrucción planetaria actualmente en curso con programas de restauración que inviertan en el capital natural.

Obviamente habrá que contemplar las diferencias existentes, ya sea se apliquen estas propuestas a los denominados países desarrollados o a los países en desarrollo y emergentes. Mientras que en los primeros el acento deberá estar orientado hacia un decrecimiento, en los últimos, la transición deberá estar orientada hacia un desarrollo que no imite los insostenibles modelos del mundo desarrollado y que además permita salir de la trampa del extractivismo que caracteriza las estrategias económicas de los países del sur.

¿La convergencia entre la estrategia planteada por Hawken y Lovins; y la macroeconomía inspirada en un Neokeynesianismo Verde podrán iniciar la etapa de transición hacia una sociedad convivencial y sostenible o son solo reformas que retrasan la inevitable salida del sistema?

El debate está abierto.

 

[1] Reforzando la propuesta del G-20, los ministros de los 34 países de la OCDE firmaron en 2009 una declaración sobre crecimiento verde y elaboraron una estrategia de crecimiento verde como una de las contribuciones a la cumbre de Río de Janeiro de junio de 2012.

[2] Martínez Alier, Joan (2009). Decrecimiento Sostenible. Las provincias.

[3] Harris, Jonathan M. (2009). Green Keynesianism: Beyond Standard Growth Paradigms.

[4] Hawken, Paul,  Lovins, Amory, LovinsL. Hunter (2008). Natural Capitalism: Creating the Next Industrial Revolution. Published by Rocky Mountain Institute

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s