APUNTES DE ECOLOGÍA POLÍTICA: 8 – El sistema económico

 

ECONOMIA

Carlos MERENSON

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La primera actividad económica mundial es la de armamentos con U$S 1.550.570.000.000/año, a ella le sigue el narcotráfico con U$S 600.000.000.000/año. Las subvenciones mundiales al consumo de combustibles fósiles superan los U$S 410.000.000.000/año y los gastos totales en publicidad a nivel mundial superan los U$S 440.000.000.000/año. La humanidad gasta unas 200 veces más en armas que en luchar contra el hambre.

Dejado a sus anchas, el sistema, en lugar de generar una economía de bienestar, edificó una economía de malestar. Analicemos entonces el origen de este comportamiento de la economía convencional desde la visión de la ecología política.

El paradigma de la corriente principal de la economía

ECONOMIA - CREMATISTICAQuinientos años antes de nuestra era, Tales de Mileto  introduce el término crematística (del griego khrema, riqueza, posesión) definido como el arte de hacerse rico, de adquirir riquezas.

ECONOMIA - ARISTOTELESCiento cincuenta años más tarde, Aristóteles retoma el concepto de Tales de Mileto al considerar que la crematística es la acumulación de dinero por dinero y que es una actividad contra natura que deshumaniza a aquellos que a ella se libran.

En su obra Política, señala la diferencia fundamental entre economía y crematística al considerar a la primera como la administración de los bienes necesarios y a la segunda como una forma de adquisición que no conoce límites ni de riquezas ni de medios para obtenerla.

Para Aristóteles, una cosa es economía y otra muy diferente el arte de hacer dinero.

Aristóteles diferenciaba dos formas de crematística:

  • Crematística necesaria: venta de bienes directamente entre el productor y el comprador al precio justo, donde no se forma un valor agregado al producto (aceptada por Aristóteles ya que no hay usura por parte del productor).
  • Crematística propiamente dicha: corresponde al comercio, donde se le compra al productor para revender al consumidor por un precio mayor, formando valor agregado (rechazada por Aristóteles, pues considera que al realizar comercio el dinero pierde su sentido, que es el de un medio de intercambio y medida de valor y se comete usura).

Estos conceptos de Aristóteles tuvieron una gran influencia durante todo el Medioevo, en el que la Iglesia Católica adopta la crítica aristotélica contra la conducta crematística y la declara contraria a la religión.

La acumulación de capital por el comercio fue mal vista por la sociedad de aquella época hasta que Santo Tomas de Aquino acepta la acumulación si luego ese capital es empleado para fines virtuosos como la caridad.

Adam Smith en “Investigaciones sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones” (1776) considera que fruto de la propensión a intercambiar, que es exclusiva del hombre, se crea riqueza y se genera y acumula capital conduciendo a la división del trabajo y que ésta junto con la empatía con el egoísmo del otro (“dame lo que necesito y tendrás lo que deseas”) son los que potencian el crecimiento económico clave del bienestar social.

Stuart Chase en “La Biblia de la libre competencia” describe las características de una economía basada en la “libre competencia” de la siguiente forma: “Comprar lo más barato posible y vender lo más caro posible para que los beneficios lleguen al máximo. Cargar todo lo que el tráfico pueda soportar. Dejar que la demanda y la oferta trabajen sin freno…Estimular el individualismo. Permitir que el beneficio sea el motivo predominante o único de toda acción industrial…No tolerar la interferencia del trabajo, trabajar tan duro como sea posible, y no pagar más que lo absolutamente preciso para sobrevivir. Usar todos los recursos del gobierno y de sus fuerzas armadas para encontrar y sostener mercados extranjeros, pero no tolerar la interferencia del gobierno en los asuntos interiores”.

La economía capitalista mundializada, con su carácter intrínsecamente expansivo y colonizador resulta mercantilizadora de todos los ámbitos de la vida natural y social.

Karl Marx retoma el concepto de crematística en su famosa obra “El Capital”, destacando las consecuencias sobre lo que él da en llamar auris sacra fames (maldita sed del oro), una referencia latina a la pasión del dinero por el dinero mismo.

Lo cierto es que confundimos economía con crematística, a partir de lo cual – transformada en una economía “monetaria” – su universo comenzó a restringirse al estudio del dinero, a analizar “mercados” y la formación de “precios”, y a manejar agregados económicos “monetizados” como el PIB y la renta per cápita.

ECONOMIA - CRE,MATISTICA2

Consecuencia directa de lo anterior es la reducción del objeto de la ciencia económica.

naredo 

Naredo señala que: Aparece así un “ambiente” inestudiado compuesto por recursos naturales, todavía no valorados, apropiados o producidos, y por residuos que, por definición, han perdido su valor.

Se generan así una serie de premisas que definen y caracterizan a la economía convencional.

Se considera que la economía es un “sistema cerrado y reversible”, un sistema en el que se puede volver al momento inicial “sin dejar huella”, lo cual se traduce en el modelo de “flujo circular de la renta”, un equivalente a nuestro sistema circulatorio. Para la teoría económica predominante, los procesos de producción se llevan a cabo dentro de un ciclo cerrado y en aislamiento total del mundo natural. La naturaleza sólo es un proveedor inerte.

Michael Colby señala que: de esa forma, la economía se desembarazó de la naturaleza, tanto en la teoría como en la práctica. En consecuencia, el proceso de producción económica adopta la forma de un diagrama de flujo circular reversible, en un movimiento pendular entre producción y consumo, entre el hogar y la empresa, todo ello dentro de un sistema completamente cerrado.

flujo circular de la renta

 

Los “hogares” venden o alquilan a las empresas: tierras, recursos naturales, trabajo y capital. Las “empresas” mediante los factores de pago retornan alquileres, salarios, beneficios, etc.; cerrando de esta forma un primer flujo circular. Las “empresas” transforman y combinan los factores de la producción para producir bienes y servicios como retorno de los gastos de consumo, inversiones, gastos del gobierno, etc.; cerrando de esta forma el segundo flujo circular.

Esta interpretación del Flujo Circular de la Producción Económica no resulta apta para interpretar una situación caracterizada por una demanda de recursos naturales y servicios de los ecosistemas, la cual excede con creces la capacidad de la naturaleza para satisfacerla.

Obviamente en la Naturaleza nada se crea y nada se destruye, todo se transforma, en consecuencia, un proceso de producción consiste en utilizar los ecosistemas, transformando insumos, capital y trabajo, en bienes y servicios. La masa total de los insumos utilizados en el proceso de producción, es igual a la masa total de los productos, subproductos y energía liberada. Los productos no se consumen y desaparecen; por el contrario permanecen en el Planeta, en la mayor parte de los casos, como contaminantes del aire, suelo y agua.

Al ignorar que el proceso económico comprende las etapas de extracción, producción, distribución, consumo y disposición – asimilable a un aparato digestivo – la economía convencional ignora que es un subsistema abierto de un ecosistema complejo que es finito, no creciente y materialmente cerrado.

flujo economico

Lo anterior ha definido tres perspectivas sobre economía y ambiente. La de la economía convencional que plantea con una inconsistencia deliberada una imposible separación entre economía y naturaleza. La de la economía ambiental que insiste en el absurdo de considerar a la economía como un sistema cerrado. La de la economía ecológica que considera que – en sus dimensiones físicas – la economía es un subsistema abierto, del ecosistema terrestre que es finito, no creciente y materialmente cerrado.

economia convencional

economia ambiental

economia ecologica

Michael Colby propone un modelo de economía biofísica abierta en el que los recursos biofísicos (los ciclos de la energía, materia, y de los procesos ecológicos) fluyen desde el ecosistema a la economía y la energía degradada y otros subproductos como la polución revierten al ecosistema. Desde la perspectiva que nos ofrece la economía ecológica podemos visualizar la producción económica de la siguiente manera.

colby

Mecanismos económicos subyacentes en los problemas ambientales

Veamos ahora algunos principios del paradigma económico dominante que han tenido graves consecuencias para el ambiente.
ECONOMIA - SUBYA

“Teoría del valor”: Solo lo escaso tiene valor económico.

ECONOMIA - SUBYA2“Principio de la escasez”: Por el cual la demanda de los individuos en cuanto a bienes siempre debe superar la oferta disponible de estos.

ECONOMIA - SUBYA3“Ideología de la escasez”: Incluye en su modelación de la realidad sólo lo escaso, excluye de la realidad lo no escaso, y genera amplias zonas de invisibilidad, con lo cual su acción ha sido la de colonizar lo abundante transformándolo en escaso y haciéndolo económicamente visible.

La gran paradoja de la economía es que: “el valor se genera creando escasez; degradando los recursos se aumenta su valor medible. Dentro de la moderna teoría económica del valor de intercambio: solo los recursos que son considerados escasos deben ser usados eficientemente, de esta forma los ítems no escasos, inexorablemente llegan a serlo y por lo tanto valiosos”.

El “interés compuesto”: La necesidad de crecimiento permanente responde a la deuda insostenible que genera el tipo de interés, elemento clave de los mercados financieros. ¿Cómo se mantiene este sistema que produce deudas crecientes que no pueden ser devueltas? Pues con la estrategia de patear para adelante: el sistema toma prestado contra el futuro sobre la base del crecimiento continuo. Quienes han recibido los préstamos prometen que devolverán las deudas sobre la base de la riqueza generada por el crecimiento futuro.

Otras premisas son las de considerar que la economía es un “proceso cuantificable en dinero” y que “trabajo y capital” resultan sustituibles entre sí. Al cuantificar todos los procesos en términos monetarios, la economía se transforma en el reino de las variables “cuantitativas”.

La economía convencional considera que los recursos, en lo que se refiere a materiales y energía son inagotables bajo la falacia de la sustitución sin fin.

En la década de 1970, Solow, Stiglitz y Hartwick postularon que el capital económico puede sustituir al capital natural, lo cual, sumado a las bondades del cambio tecnológico, hace posible pensar en una explotación ilimitada de los recursos naturales. La “Regla Hartwick/Solow” señala que el consumo puede permanecer constante, o aumentar, con la declinación de los recursos no renovables, con tal de que se reinviertan las rentas de estos recursos en capital reproducible.

Solow en Intergenerational equity and exhaustible resources ha sostenido que: el mundo puede continuar de hecho sin recursos naturales, de manera que el agotamiento de recursos es una de aquellas cosas que pasan, pero que no es una catástrofe.

Solow y Stiglitz “demostraron” matemáticamente que el flujo de recursos usados en la producción puede ser tan pequeño como se desee siempre que el capital económico sea suficientemente grande, postulando la existencia de sustitución entre el capital económico y el natural.

El valor de la elasticidad de la sustitución de capital por recursos es uno de los elementos  cruciales en el debate sobre si el crecimiento continuo es posible. El pensamiento económico hegemónico se sostiene en la falacia de la sustitución sin fin, que se extiende a considerar que la sustitución de un material o una forma de energía por otra, también puede continuar indefinidamente aun cuando en la realidad las reservas totales sean limitadas.

Los economistas ignoran las leyes de la Termodinámica. Del Primer Principio se puede deducir que el dinero puede imprimirse de la nada, los kWh no. Consecuencia: el dinero no es un indicador de agotamiento apropiado. Del Segundo Principio se puede deducir que la actividad económica puede generar beneficios, pero siempre destruye recursos (irreversibilidad). Consecuencia: En un planeta con recursos limitados, un crecimiento infinito es imposible.

Pero existe otra forma de ver el tema. La visión de Daly se basa en la asunción opuesta según la cual, el capital artificial y el natural fundamentalmente son complementarios y sólo marginalmente substituibles entre sí.

Al analizar los problemas de las funciones de producción que ignoran el capital natural Daly menciona que: el hecho de tener dos o tres veces más sierras y martillos no nos permite construir una casa con la mitad de madera.

De lo anterior se desprenden tres definiciones diferentes sobre “sostenibilidad”.

  • Sostenibilidad “débil”: es el mantenimiento en el tiempo del capital total per cápita independientemente de su composición.
  • Sostenibilidad “sensible”: es el mantenimiento en el tiempo del capital total per cápita independientemente de su composición y de, como mínimo, niveles críticos de cada uno de ellos.
  • Sostenibilidad “fuerte”: es el mantenimiento en el tiempo del capital total per cápita  y de cada uno de ellos por separado.

Nuestra economía global Ponzi

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En la actualidad, nuestra mal administrada economía mundial tiene muchas de las características de un esquema de Ponzi. Se trata de un esquema de una operación fraudulenta de inversión, que implica el pago de prometedores o exagerados rendimientos. Esta estafa consiste en un proceso en el que las ganancias que obtienen los primeros inversionistas son generadas gracias al dinero aportado por nuevos inversores que caen engañados por las promesas de obtener grandes beneficios. El sistema sólo funciona si crece la cantidad de nuevas víctimas.

Aunque el funcionamiento de la economía mundial y un esquema de Ponzi de inversión no son del todo análogos, hay algunos paralelismos inquietantes.

En la década de 1950, la economía mundial vivía más o menos dentro de sus medios, consumiendo sólo el rendimiento sostenible, el interés de los sistemas naturales que la sostenían. Pero fue entonces, cuando la economía se duplicó y se duplicó de nuevo y una vez más, multiplicándose por ocho, que comenzó a correr más rápido que los rendimientos sostenibles y a consumir la misma base de activos: el Capital Natural.

De esta manera se crea una ilusión por la cual, la naturaleza nos proporciona una tasa muy atractiva de retorno, cuando en realidad estas ganancias irresistiblemente altas son en parte el resultado de consumir el capital natural. Una economía basada en el esquema piramidal durará el tiempo que tarde en agotarse el capital natural y cuando éste no sea suficiente para mantener las altas tasas de retorno inevitablemente colapsara.

Si seguimos como hasta ahora – con bombeo excesivo, sobrepastoreo, laboreo excesivo, sobrepesca y sobrecarga de la atmósfera con dióxido de carbono ¿cuánto tiempo pasará antes de que estalle la burbuja de esta verdadera economía Ponzi?

Nuestra economía global Ponzi se encuentra en un curso de colisión impulsada por las fuerzas del mercado, los incentivos perversos y las medidas de progreso mal elegidas.

Tomado de Plan B de Lester Brown

El problema fundamental del paradigma dominante, es la falta de reconocimiento de la dependencia básica de la economía humana sobre un amplio campo de recursos biológicos y físicos, para obtener materiales, energía y alimentos. Y aún más básico, el reconocimiento de los procesos de interdependencia (servicios tales como: los ciclos del agua y nutrientes, el filtrado del agua y aire, la regulación del clima y de los gases atmosféricos) que soportan toda la vida sobre el Planeta y protegen la salud.

En el mundo real la demanda de todos los elementos (especialmente los críticos) está aumentando exponencialmente. Las leyes minerales están decreciendo exponencialmente. El reciclado es demasiado bajo para casi todos los elementos. Incluso reciclando el 100%, no se llegaría a satisfacer la demanda. ¿Cómo es posible que no exista una contabilidad global para la degradación de los minerales críticos y valiosos del planeta?

Nuestro progreso incesante está restringido hoy no por el número de barcos de pesca, sino por la disminución de las reservas de peces; no por la potencia de las bombas, sino por el agotamiento de los acuíferos; no por el número de motosierras en operación, sino por la desaparición de los bosques.

Aun cuando los sistemas vivos son la fuente de materiales tan deseados como la madera, el pescado u otros alimentos, los servicios que ellos ofrecen son de máxima importancia y resultan mucho más decisivos para la prosperidad humana que los recursos no renovables.

¿Por qué nuestra economía es autodestructiva?

Porque las demandas de la economía en expansión superan el rendimiento sostenible de los ecosistemas, consumiendo su dotación de capital natural, destruyendo lentamente sus sistemas de apoyo. Nuestra economía no valora, sino que está liquidando al capital natural, cuyos recursos y servicios no solo hacen posible la actividad económica, sino que hacen posible la vida.

¿Podríamos subsistir sin un suelo fecundo, sin agua fresca, sin aire respirable, sin un clima amigable?

¿Cuál es el valor de los bienes y servicios ambientales?

US$33.000.000.000.000/año, dos veces la suma total de los Productos Brutos Nacionales (R. Costanza et al – 1997).

Un buen ejemplo: el experimento Biosfera II en el cuál vivieron 8 personas durante 2 años dentro de un ecosistema cerrado 1,25 ha. El experimento reprodujo regiones de varios ecosistemas naturales, incluso un océano en miniatura. A pesar de una inversión de más de US$ 200 millones en el diseño, la construcción y la operación de esta tierra modelo, se probó que era imposible proveer el material para cubrir las necesidades físicas de los ocho voluntarios.

Pese a sus heroicos esfuerzos, estos seres humanos debieron enfrentar entre otros problemas:

  • Una concertación de O2 del 14 % (equivalente a la encontrada naturalmente a 5.400 m de altura).
  • Altísimas concentraciones de CO2 y óxido nitroso capaces de producir un irreversible deterioro del cerebro.
  • Muy alto nivel de extinción en vertebrados incluidos en el experimento (se extinguieron 17 de las 23 especies recluidas) y de todos los insectos y otros agentes polinizadores, lo cual llevaba a esperar la segura extinción de la flora prevista en el recinto.
  • Crecimiento agresivo de algas, explosión demográfica de hormigas y cucarachas.

El costo de la experiencia: US$ 34.500/persona/día.

Biosfera I, nuestro planeta, realiza esta tarea diariamente a ningún costo monetario para los 7000 millones que lo habitamos.  Solo al costo de Biosfera II, significaría la cifra total de: US$ 242.000.000.000.000 diarios.

Conclusión: La naturaleza no puede ser fácilmente reemplazada, ni aún a los más altos costos económicos.

Veamos otra forma de valoración económica de los bienes y servicios ambientales.

El Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos de la Universidad de Zaragoza desarrolló la “Teoría Thanatia”[1], que a diferencia de la Teoría GAIA que considera a la Tierra como un Planeta Vivo, lo considera como un Planeta Muerto.

Esta metodología es tremendamente potente para hacernos valorar lo que tenemos: el agua limpia, el clima estable, los recursos materiales todos ellos son riquezas y si sabemos cuantificar lo que tenemos es más sencillo que aprendamos a administrarlo bien para que dure.

La fascinación tecnológica ha llevado al hombre a no comprender que los recursos vitales para él y sus descendientes no derivan solo de su poder mental, sino, fundamentalmente de la naturaleza.

Estamos frente a la culminación de un proceso megahistórico de desnaturalización, en el cual, la humanidad ha vivido una necesaria aunque violenta separación de la naturaleza, que la ha afirmado como sociedad, pero la ha negado como especie.

La interacción SOCIEDAD-NATURALEZA, se ha caracterizado por un creciente proceso de especialización y artificialización, inducido por la sociedad humana, que ha contrariado la natural tendencia a diversificar las formas de vida, al intervenir eliminando las formas que no le interesan y ha impactado fuertemente sobre la naturaleza mediante un largo proceso histórico de extracción de sus productos, únicamente visualizados como recursos útiles.

Este proceso de intervención, acompañado por la evolución científico-técnica, se ha acumulado en la forma de obras de infraestructura, bienes de capital y bienes y servicios de consumo duraderos, que constituyen nuestro actual ambiente artificial.

Hemos generado una realidad artificial, en la que imaginamos que cada vez dependemos menos de la naturaleza.

No es casual que para muchos teóricos de la “modernidad”, los sectores primarios de la economía, tales como la agricultura, silvicultura, pesca y minería, resulten poco importantes, frente a las industrias de la transformación y el sector de los servicios, particularmente los financieros.

Vivimos en una alienante irrealidad y nuestra economía funciona como si existieran mercados con competencia perfecta; como si los recursos naturales fuesen infinitos; como si los ecosistemas pudiesen metabolizar cualquier cantidad de contaminación; como si, como si, como si…

Joan Martinez-Alier  en Hacia una economía sostenible: dilemas del ecologismo actual [2] sostiene que la economía tiene tres pisos:

  • ECONOMÍA FINANCIERA: Se sitúa en el ático y sobre-ático, una lujosa penthouse bien amueblada y con abrigadas alfombras, con salones de ruleta y bacará, donde se anotan y negocian las deudas que durante un tiempo pueden crecer exponencialmente
  • ECONOMÍA PRODUCTIVA: Se sitúa en la parte media del edificio, es un piso muy atareado con mucha gente y mucho ruido, que parece ser el principal ya que contiene la economía productiva donde se producen y consumen bienes y servicios, una mezcla de fábrica de automóviles y grandes almacenes en época de rebajas
  • ECONOMÍA BIOFÍSICA: Se sitúa en el sótano con la sala de máquinas, el depósito del carbón y la sucia habitación de las basuras, que proporciona energía a todo el edificio y también sirve de sumidero

La Crisis Financiera

La crisis financiera emergió con fuerza inusitada en 2007/2008, cuando estalló la burbuja de la “Economía Global Ponzi”, la de la estafa piramidal.

Los activos financieros han crecido una gran cantidad de veces más que la economía real: el papel que se intercambia por papel es ahora 20 veces más grande que los intercambios de papel por productos reales.

¿Puede la economía crecer suficientemente rápido en términos reales para compensar el aumento masivo de la deuda? Dicho con una sola palabra: NO.

ECONOMIA - ACTIVOS FINANCIEROS

Como señaló en 1926 Frederick Soddy (Premio Nobel de Química y economista underground): “uno no puede estar contraponiendo permanentemente una convención humana absurda como la del crecimiento espontáneo de la deuda [el interés compuesto] a la ley natural del decrecimiento espontáneo de la riqueza [entropía]”

La crisis financiera merece particular atención en tanto motivó una monumental reacción de los gobiernos – primero el de EE.UU. seguido luego por los gobiernos de los países europeos – destinada a evitar el colapso económico que suponía la inevitable bancarrota de los grandes bancos globales.

Entre 2007 y 2010, la Reserva Federal de EE.UU. destinó a los salvataje la incomprensible suma de: U$S 16.000.000.000.000. La cifra fue revelada por el senador de EE.UU. Bernie SANDERS y surge de la información consignada en la página 137 del informe de Auditoría de la Reserva Federal.

ECONOMIA - CRISIS

Susan George en su libro “Sus crisis, nuestras soluciones” afirma que: “La crisis financiera ha hecho aparecer cifras enormes, prácticamente incomprensibles y hace falta alguna escala alternativa para tener una idea aproximada de lo que representan”.  A partir de lo cual propone pensar en el número de veces que nuestro reloj hace tictac para marcar los segundos y adjudicar a cada segundo el equivalente de un dólar. Si tomamos esa propuesta, la cifra antes mencionada resulta equivalente a 507.000 años. Los números hablan por sí solos.

Por qué es importante analizar esta intervención estatal: porque significó una contundente refutación de la hipótesis de la mano invisible y el Estado ausente

La refutación aquí identifica el momento de las teorías científicas en el que los hechos, la experiencia, en lugar de corroborar las hipótesis formuladas  (en este caso las de la economía neoclásica-neoliberal-capitalista) las desechan.

La crisis financiera en curso es un síntoma más de la crisis del propio sistema capitalista – productivista y consumista – que desde la década del año 1950, cabalgando sobre la tecnolatría y mercadolatría, ha alimentado el “sueño americano”, la utopía cornucopista de un infinito crecimiento económico en un planeta finito. Pero el “sueño americano” parece estar llegando a su fin.

Un problema de-formación

Los economistas convencionales suelen mostrar un marcado déficit en la comunicación y la interacción con otras disciplinas, un vocabulario limitado y especializado, una excesiva fijación con las asunciones y los modelos matemáticos que los lleva a creer que son capaces de saber lo que está bien y está mal en cada momento, porque confían en que tienen las herramientas correctas para averiguarlo.

Tales características – marcado déficit en la comunicación y la interacción social, deterioro del lenguaje y una excesiva fijación con ciertos objetos – resultan coincidentes con un espectro de trastornos conocido como “autismo”, de allí que los economistas convencionales y ortodoxos, que sólo consideran aquello que está dentro de su modelo matemático – cerrado e inflexible – se van sumergiendo en una suerte de “autismo económico”, en tanto muestran serias dificultades para relacionarse con el exterior y para saber lo que acontece en el mundo real.

Los caracteriza una concepción sumamente estrecha del comportamiento humano.

No reconocen que las actividades económicas – así como todos los fenómenos sociales – se encuentran necesariamente enraizados en la cultura.

No consideran importante la historia y solo se obsesionan con los fines, despreciando los procesos.

Ignoran la importancia de la medición empírica. Tienden a privilegiar aspectos teóricos, lo cual plantea importantes dudas sobre el realismo de sus explicaciones.

Carecen de diálogos interdisciplinarios. Ignoran los principales desarrollos de las diversas escuelas de pensamiento, particularmente en las ciencias sociales.

Se desinteresan por el debate filosófico y metodológico.

Aun cuando sus teorías iluminan bastante bien algunas facetas de su dominio, tienden a suprimir cualquier otra teoría que pudiera iluminar algunas facetas que ellos dejan en la oscuridad.

La Escuela de Chicago, con Friedman a la cabeza, consideraba a la economía como una disciplina del mismo rango científico que la física, por tanto desligada de valores y subjetividades.

Algunas opiniones:

…..la economía ha llegado a ser cada vez más una rama arcana de las matemáticas antes que tratar con los verdaderos problemas económicos – (Milton Friedman, Premio Nobel, Escuela de Chicago).

La forma en que se enseña la economía en los cursos de postgrado de América… resulta el testimonio del triunfo de la ideología sobre la ciencia – (Joseph Stiglitz, Premio Nobel, Neokeynesiano).

La economía existente resulta un sistema teórico [de significado matemático] que flota en el aire y que tiene escasa relación con lo que sucede en el mundo verdadero – (Ronald Coase, Premio Nobel, Iniciador del Análisis Económico del Derecho).

Vivimos en un mundo incierto y siempre cambiante que evoluciona continuamente en nuevas y novedosas formas. Las teorías uniformes son de poca ayuda en este contexto. Procurar entender los cambios económicos, políticos y sociales requiere un cambio fundamental en la manera que pensamos – (Douglass North, Premio Nobel, Pionero del Neoinstitucionalismo Económico).

Por su parte Steve Keen de la University of Western Sydney ha advertido que: Estudiantes de economía. . . graduados de MsC y PhD se gradúan con una comprensión efectivamente vacua de la economía, sin ninguna apreciación de la historia intelectual de su disciplina, y con un enfoque matemático que renguea tanto en su comprensión crítica de la economía, como en su habilidad de apreciar los últimos avances en matemáticas y otras ciencias. Una minoría de estos estudiantes mal informados pasan a ser economistas académicos, y ellos repiten el proceso. La ignorancia se perpetúa.

Georgescu-Roegen en forma contundente aseguraba que: La economía es una ciencia que se ocupa de la especie humana que vive en sociedad dentro de un ambiente finito, o no es nada.

En junio de 2000, cuando algunos estudiantes de economía en París circularon una petición para la reforma de su plan de estudios de economía, cuya primera parte decía: “Nosotros deseamos escapar de los mundos imaginarios”, sin saberlo, iniciaban el proceso de desarrollo de una nueva economía, la “economía post autista”. Ellos denunciaban:

  • Una visión fragmentada de la realidad: consideraban que los modelos estudiados reducían la realidad social a su parte más pequeña y simple.
  • Un excesivo uso de los instrumentos matemáticos: los estudiantes reprochaban que el modelo se desarrollaba debido a un análisis analítico que no era tan trascendente en la educación de la economía como para que ocupara tanto tiempo del estudio.
  • El pensamiento único imperante: se pedía la inclusión de nuevos enfoques que ofrecieran otra visión de la realidad que no fuera la economía denominada «neoliberal».
  • El conformismo del profesorado: se solicitaba a los profesores que «despertaran» del largo letargo al que estaban sometidos y que se movieran en pro de un conocimiento más justo y plural.

Economía y Ecología, el abismo se ahonda

Los Ecólogos  saben que los ecosistemas de la tierra proporcionan además de bienes, una serie de servicios que a menudo resultan más valioso que los primeros y conocen el papel fundamental de:

    • la fotosíntesis
    • el concepto del rendimiento sostenible
    • el papel de los ciclos de los nutrientes
    • el ciclo hidrológico
    • el papel sensible del clima
    • la relación intrincada entre el reino vegetal y el reino animal

Una pesquería puede sostener una captura de un cierto tamaño, pero si las demandas exceden el rendimiento sostenible por incluso pequeños montos; el stock pesquero empezará a achicarse y desaparecerá en el futuro.

En tanto las cosechas no excedan los rendimientos sostenibles, podrán sostenerse en el tiempo.

La naturaleza confía en los equilibrios. Éstos incluyen los equilibrios entre: la erosión del suelo y la nueva formación de suelos; las emisiones de carbono y la fijación de carbono; los árboles moribundos y árboles regenerados.

Si existen equilibrios, deben existir “límites”. Los ecólogos se preocupan por los límites, los economistas tienden a no reconocer tales restricciones.

La naturaleza depende de ciclos para mantener la vida. En la naturaleza, no hay ningún flujo lineal, ninguna situación dónde los materiales crudos entran por un extremo y la basura sale por el otro. En la naturaleza, la pérdida de un organismo es el sustento de otro. Los nutrientes son continuamente reciclados.

Los ecólogos toman las señales del mundo natural y piensan en términos de ciclos. Los economistas tienden a pensar en términos lineales o curvilíneos.

Los economistas confían en el mercado para guiar su toma de decisiones. Respetan el mercado porque estiman que puede asignar los recursos con una eficacia que la planificación centralizada nunca puede igualar.

Los ecólogos ven el mercado con menos reverencia, porque ellos ven un mercado que no está diciendo toda la verdad.

Tomamos las decisiones económicas confiando en los signos del mercado como guía, pero el problema es que el mercado a menudo no dice toda la verdad. Pone un precio demasiado bajo a productos y servicios, al no incorporar los costos ambientales de proporcionarlos.

La diferencia entre economistas y ecólogos en cuanto a su percepción del mundo, cuando un nuevo siglo se inicia, no puede ser más amplia, pero al margen de tales diferencias, lo cierto es que la mayoría de las tendencias actuales indican que el funcionamiento de la economía, no resulta compatible con el ecosistema terrestre, por lo que ambos sufrirán enormes perjuicios en el futuro inmediato y con ello, obviamente, los padecerá la sociedad humana.

Hemos creado una economía claramente no sincronizada con los ecosistemas de los que depende. La teoría económica imperante y sus indicadores no explican cómo, cuánto y porqué la economía está alterando y destruyendo los sistemas naturales de nuestro planeta. Urge construir una nueva economía, una cuyo marco para la formulación de políticas sean los principios de la ecología. Tenemos que crear una nueva economía ya que, tal como lo afirmaba Einstein, los problemas no se pueden resolver dentro del marco mental que los originó Cuando las observaciones largamente no apoyan a las teorías, es tiempo de cambiar las teorías – lo que el historiador Thomas Kuhn llama un cambio de paradigma.

Así como Copérnico tuvo que formular una nueva visión astronómica del mundo después de varias décadas de observaciones astronómicas y cálculos matemáticos, nosotros también debemos formular una nueva visión económica, basados en varias décadas de observaciones y análisis ambientales. Y al igual que Copérnico, también debemos tener en cuenta que no somos sujetos pasivos, ni respecto de las leyes de un supuesto mercado inteligente, ni de sus efectos ambientales, sino que por el contrario somos actores responsables de las decisiones que nos permitirán cambiar la actual insostenibilidad de la economía.

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NOTAS

[1] En la mitología griega Thánatos – “muerte” – era la personificación de la muerte no violenta.

[2] Club de Roma Barcelona – 14/12/2010 Departament d’Economia i d’Història Econòmica, Universitat Autonoma de Barcelona

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