¿Somos demasiados? Notas sobre demografía humana 

 

Jorge Riechmann

http://tratarde.org/

Si constatamos que la huella ecológica conjunta de la humanidad excede la biocapacidad del planeta (en un factor ya superior a 1’5, según los informesLiving Planet que después mencionaremos), es evidente que en algún sentido somos demasiados.

Pero ¿en qué sentido?

Las cifras de nuestra demografía son conocidas 

Como cazadores-recolectores (o mejor: forrajeadores) éramos probablemente un millón de Homo sapiens en el Paleolítico;apenas catorce millones cuando, hace cinco mil años, transitamos desde las aldeas neolíticas básicamente igualitarias hacia sociedades con Estado, ejércitos y patriarcado; como agricultores preindustriales –y nada sustentables— éramos mil millones hacia 1800; pero hoy somos más de siete mil millones.

Éramos 1.000 millones de personas en 1800, 2.000 millones en 1925, 4.000 millones en 1974, 6.000 millones en 1999, 7.000 millones en 2011; previsiblemente seremos 8.000 millones ya en 2023. Algunas reflexiones al respecto en Jorge Riechmann, “Sobre demografía, decrecimiento y crisis ecológico-social”, entrada del 30 de agosto de 2013 en el blog Tratar de comprender, tratar de ayudar; puede consultarse en http://tratarde.org/sobre-demografia-decrecimiento/

En el plazo de mi vida… 

Hacia 1930, 2.000 millones (mis abuelos eran jóvenes); hacia 1960, 3.000 millones.

Yo nací en 1962. En 2000, 6.000 millones. ¡La población humana se había duplicado entre mi nacimiento y mis cuarenta años!

Cuando muera, la población humana puede haberse triplicado en el curso de mi vida (¿9.000 millones hacia 2050?).

Por cierto que, contra un error muy difundido… 

El número de seres humanos que han vivido alguna vez es de algo más de cien mil millones.

La estimación del demógrafo Carl Haub contabiliza, a partir de supuestos razonables, la población humana entre 50.000 AEC (Antes de la Era Común), con 5 millones hacia 8.000 AEC (vale decir hacia el comienzo del Neolítico) y llegando a 6.987 millones en 2011.

…los humanos hoy vivos somos minoría con respecto a los muertos 

El acumulado en esa fecha (2011) serían 108.000 millones de seres humanos (de hecho, subestimando un poco: la cuenta debería comenzar al menos hacia 150.000 AEC, ¿verdad? Y yo sería partidario de llevarla más atrás de Homo sapiens sapiens…). De manera que los humanos vivos hacia 2011-2012 seríamos el 6’5% del total a lo largo de la historia humana. Carl Haub, “How many people have ever lived on Earth?”, artículo publicado primero en 1995 y luego actualizado en 2002 y en 2011. La última versión puede consultarse enhttp://www.prb.org/Publications/Articles/2002/HowManyPeopleHaveEverLivedonEarth.aspx

¿La catástrofe queda detrás de nosotros? 

Bruno Latour nos dice que la catástrofe queda detrás de nosotros, pues en 1947 la población mundial superó el límite que garantizaba el acceso suficiente a los recursos de la Tierra: estaríamos hablando, pues, de unos 2.500 millones de personas. Éramos 1.650 millones de seres humanos en 1900, y 2.518 millones en 1950. Véase la entrevista con Bruno Latour en El País Semanal del 24 de marzo de 2013, donde el sociólogo y antropólogo francés remite a su libro Políticas de la naturaleza, RBA, Barcelona 2013 (original francés de 1999).

Escribía Bruce Hoeneisen Frost en 1999: “El límite natural de la capacidad de sustentación de la Tierra, una vez que se agoten el petróleo, el gas natural y el carbón (y suponiendo que la humanidad tenga la sabiduría de no usar reactores nucleares), será de aproximadamente tres mil millones de personas. Esta es la población que pueden sostener las fuentes renovables de energía. (…) El siglo XXI es el período de transición que divide en dos la historia de la humanidad. Por un lado la era del crecimiento ilimitado [basado en los combustibles fósiles]; por otro, la era de la limitación material.”

Estimaciones 

Dos mil quinientos o tres mil millones, para una sociedad industrial con fuentes renovables de energía… Quizá no sea una mala estimación.

La asociación británica (fundada en 1991) Optimal Population Trust calcula una población mundial óptima en el rango entre  2.700 a 5.100 millones de habitantes (su web: http://www.populationmatters.org/  ).

Y si el modo de producción fuese la agricultura preindustrial, probablemente no podrían poblar el planeta mucho más de mil millones de seres humanos… (Como ya indicamos antes, ésa era la población total hacia 1800, en los albores del carbón como energía de base, la industrialización y la mecanización.)

¡Ojo! 

Por supuesto, la Tierra no tiene una capacidad de sustentación fija (carrying capacity) para la especie humana: la viabilidad de una determinada población humana depende de sus relaciones sociales, su cultura, su tecnología y su forma de usar los recursos naturales.

Si hablamos de “crisis malthusianas”, no desde luego en el sentido ingenuo del mismo Thomas R. Malthus, como una simple relación entre población y alimentos.

Por indicar una dimensión sencilla, donde come solamente una persona con dieta altamente carnívora, comen cinco personas o más con dieta básicamente vegetariana.

Hay que pensar, entonces, en términos de metabolismos sociales (o socioecológicos si se prefiere) y modos de producción.

Mas precisamente ésa es hoy la cuestión: el metabolismo industrial que se ha desarrollado en los últimos dos siglos es radicalmente insostenible, y la transición hacia una sociedad industrial sustentable resulta –hoy por hoy– altamente improbable. Remitimos aquí a Manuel González de Molina y Víctor M. Toledo, Metabolismos. Hacia una teoría de las transformaciones socioecológicas, Icaria, Barcelona 2011.

Dos tremendos escollos en este difícil debate sobre demografía: 

  1. A) Malthusianismo como legitimación de las enormes desigualdadesexistentes en el mundo
  2. B) Intervencionismo patriarcal: el control demográfico como control sobre las mujeres.

Un superventas de 1968 

El biólogo (entomólogo) Paul R. Ehrlich, en colaboración con su esposa Anne H. Ehrlich, escribió su best-seller La bomba demográfica (The Population Bomb, 1968), un libro polémico y muy discutido.

“La ‘población’ no es una buena materia para la elucubración  sensacionalista, la componen seres humanos, no insectos, y sus relaciones con el resto de factores de los que habla Ehrlich son mucho más complejas de lo que él supone.” Julio Pérez Díaz,http://apuntesdedemografia.com/2010/07/29/la-bomba-demografica-de-paul-ehrlich/

Hoy Ehrlich sigue advirtiendo (y sigue siendo acusado de “maltusianismo”) 

“Dentro de 45 años habrá 2.500 millones de personas más en el planeta”, explica Ehrlich. “Vamos camino de una guerra por los recursos”. El peligro de la superpoblación, asegura, está volviendo a crecer, y los gobiernos y medios de comunicación son cómplices por no advertir de las consecuencias.

“Todos tenemos que comer, y es una actividad muy destructiva”, explica el entomólogo. “Las cuestiones éticas que rodean a cómo criamos al ganado son importantes, pero son relativamente triviales en comparación con el naufragio de nuestros sistemas de soporte vital”. Entrevista, 24 de mayo de 2014; http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-05-24/el-profeta-de-la-superpoblacion-advierte-la-escasez-nos-llevara-al-canibalismo_135440/

¿Por qué nos inquieta el malthusianismo? 

“Desde sus inicios ‘el malthusianismo ha sido una de las más grandes historias de miedo: un cuento de sobrenumerosos Otros amenzándonos a Nosotros’ (Lohman 2005). En efecto, la obra de Malthus permite, casi podemos decir que invita a, una lectura de la realidad en términos de confrontación y de amenaza: la preocupación malthusiana por excelencia es que todo aquello que Nosotros tenemos porque lo hemos logrado gracias a nuestro trabajo físico e intelectual, a nuestros derechos de propiedad o a nuestro poder político pueda caer en manos de unos irresponsables Otros, simplemente por su mayor fecundidad…” Imanol Zubero, “¿Superpoblación o sobreconsumo? Malthusianismo práctico, exclusión global y población sobrante”, Scripta Nova, vol. XIX, nº 506, 2015; http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-506.pdf

“El malthusianismo ha tenido siempre, especialmente entre los colectivos más progresistas, muy mala prensa, a pesar de ser un principio fundamentalmente ecológico que nos advierte del riesgo inherente al hecho de pensar nuestro presente y nuestro futuro en ausencia de límites.

En este sentido resulta interesante la existencia, durante el primer tercio del siglo XX, de un neomalthusianismo ibérico vinculado al anarquismo y al naturismo.” Imanol Zubero, “¿Superpoblación o sobreconsumo? Malthusianismo práctico, exclusión global y población sobrante”, Scripta Nova, vol. XIX, nº 506, 2015, p. 7; http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-506.pdf

Sobre neomaltusianismo, véase la entrada correspondiente en el estupendo Decrecimiento –vocabulario para una nueva era coordinado por Giacomo D’Alisa, Federico Demaria y Yorgos Kallis (eds.): Icaria, Barcelona 2015.

Problemas asociados al malthusianismo: 

  • Atribuir un excesivo poder causal a la demografía.
  • Representarse de forma demasiado simplista los nexos entre población y recursos naturales.
  • Legitimar las enormes desigualdades existentes en el mundo.

Actualización de las tesis de la “bomba poblacional” 

La explosión demográfica (1991) es un libro importante. Paul R. Ehrlich/ Anne H. Ehrlich: La explosión demográfica: el principal problema ecológico. Salvat (Col. Biblioteca Científica Salvat, número 3), Barcelona 1993. (Trad. del original The Population Explosion, publicada por Simon & Schuster en 1991).

Los autores están bien informados, construyen su obra sobre una base documental selecta y copiosa, y tienen la ambición de ofrecer una interpretación de la crisis ecológica global que dé cuenta de sus verdaderas causas.

Explicación monocausal de la crisis ecológico-social 

O más bien de su verdadera y principal causa, en singular: la tesis central de los autores es que -tal y como reza el subtítulo del libro- la explosión demográfica es la causa fundamental de la crisis ecológica.

Esta idea es la misma que la que defendieron en su obra pionera The Population Bomb, publicada en 1968. Los Ehrlich han intentado, más de veinte años después, fundamentarla mejor: asentarla sólidamente en un análisis de las intrincadas relaciones que en la actualidad se dan entre la población humana, la biosfera que habita y los recursos naturales que la sustentan.

Otra revisión de su libro por Paul y Anne Ehrlich, cuarenta años después (2009): http://www.populationmedia.org/wp-content/uploads/2009/07/Population-Bomb-Revisited-Paul-Ehrlich-20096.pdf

Pues bien: los Ehrlich fracasan de forma llamativa en su tarea de fundamentar sólidamente su tesis sobre la explosión demográfica. Su libro de 1991 es curiosamente inconsistente.

La tesis central se afirma ya en el prólogo (“la causa principal de los problemas que afligen a nuestro planeta no es otra que la superpoblación y sus impactos en los ecosistemas y en las comunidades humanas”, p. XI), los capítulos que siguen van desgranando datos y análisis -la mayoría de las veces de buena calidad- sobre recursos alimentarios, ecología de la agricultura, demografía y salud pública, etc, y uno espera y espera los argumentos que apuntalen convincentemente la tesis central de los autores: en vano.

Autorrefutación constructiva 

La tesis central se enuncia varias veces pero no se prueba nunca, y las argumentaciones que supuestamente la probarían en realidad prueban otra cosa.

En este sentido el libro, además de esa llamativa incoherencia, hace gala de una honradez que desarma al crítico malintencionado: pues exhibe sus fallos con tal rotundidad, y proporciona tan paladinamente él mismo los materiales para una argumentación alternativa, que realmente puede aprenderse mucho leyéndolo. Se refuta a sí mismo constructivamente.

Impactos ambientales diferenciados 

Los Ehrlich mismos se encargan de señalar que la cuestión esencial no es el número de personas que habitan en un momento dado el planeta o alguna de sus regiones, sino el impacto ambiental que éstas causan. Y pequeños números de personas (por ejemplo en el Norte) pueden causar una gran destrucción, mientras que números mucho mayores (por ejemplo en el Sur) pueden destruir menos.

Tres factores: PxRxT 

“El impacto causado por un grupo humano en el medio ambiente constituye el resultado de tres factores. El primero es el número de personas. El segundo es la medida de los recursos que consume el individuo medio (…).

Por último, el producto de esos dos factores -la población y su consumo per cápita- se multiplica por el índice de destrucción medioambiental causado por las tecnologías que nos suministran los productos de consumo. El último factor es el impacto medioambiental por cantidad de consumo.

En resumen: Impacto= Población por Riqueza por Tecnología, o I= PRT” (p. 52).

Excurso lingüístico: I = PxAxT 

En inglés: I = PAT.

“Human Impact on the environment equals the product of Population, Affluence, and Technology

The equation was developed in the 1970s during the course of a debate between Barry Commoner, Paul R. Ehrlich and John Holdren.”https://en.wikipedia.org/wiki/I_%3D_PAT

Por ejemplo 

Luis Jiménez Herrero (1989) ha calculado el impacto ambiental de habitantes de diferentes países en relación con el Producto Nacional Bruto por persona.

Un estadounidense produce un impacto ambiental diez veces mayor que un chino, doce veces mayor que un nigeriano y mil veces mayor que un somalí. LJH, Medio Ambiente y desarrollo sostenible, IEPALA, Barcelona 1989.

Otro ejemplo: alimentarnos en la parte alta o baja de una cadena trófica 

“La producción actual de cereales, que proporcionan la mayor parte de las calorías de la humanidad, es de unos dos mil millones de toneladas anuales. Esto es suficiente, en teoría, para alimentar a diez mil millones de hindúes, que comen básicamente cereales y muy poca carne según los patrones occidentales. Pero la misma cantidad sólo puede alimentar a dos mil quinientos millones de norteamericanos, que convierten una gran parte de sus cereales en ganado y aves de corral”.Edward O. Wilson, El futuro de la vida, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona 2002, p. 54.

Jaguars y jaguares 

“Cuántas personas puede soportar la Tierra depende en parte de cuántas vistan prendas de algodón y cuántas de poliéster; de cuántas coman filete de vaca y cuántas brotes de soja; de cuántas prefieran los parques y cuántas los aparcamientos; de cuántas quieran Jaguars con J mayúscula y cuántas jaguares con j minúscula”. Joel E. Cohen, “How Many People Can the Earth Support?” The New York Review, 8 de octubre de 1998, p. 31.

“El American Lifestyle no es negociable” 

“Pero, lejos de someter a revisión nuestra bulimia consumista y sus consecuencias actuales y futuras, lejos de enfrentarnos al escándalo moral que supone esta regresión global al canibalismo, nos aferramos a un estilo de vida construido sobre el privilegio. Lo expuso con la mayor contundencia el presidente George Bush (padre) con motivo de la Cumbre de la Tierra celebrada en 1992 en Rio de Janeiro: The American lifestyle is not up for negotiation; el estilo de vida americano no se negocia.” Imanol Zubero, “¿Superpoblación o sobreconsumo? Malthusianismo práctico, exclusión global y población sobrante”, Scripta Nova, vol. XIX, nº 506, 2015; http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-506.pdf

Observación importante sobre la ecuación Ehrlich-Holdren  

“Sin despreciar en absoluto las mejoras en la eficiencia de las tecnologías, la ecuación Ehrlich-Holdren se resuelve, fundamentalmente, en la relación entre tamaño de la población y niveles de consumo. Como plantearemos al final de esta reflexión, nos enfrentamos a problemas éticos que no tienen solución a través de medios técnicos. No son problemas de ineficiencia, sino de injusticia.” Imanol Zubero, “¿Superpoblación o sobreconsumo? Malthusianismo práctico, exclusión global y población sobrante”, Scripta Nova, vol. XIX, nº 506, 2015, p. 11; http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-506.pdf

Tres maneras de actuar 

Volvamos al libro de los Ehrlich. Resulta obvio (a partir de la ecuación I= PAT) que el impacto ambiental de una población puede limitarse sustituyendo las tecnologías destructivas por tecnologías ambientalmente benignas (en una “revolución de la eficiencia”), o si se quiere decir de otro modo: ecologizando la base productiva de esa población.

Y se puede limitar también disminuyendo el consumo de recursos por cabeza, vale decir: generalizando comportamientos más austeros (entre las poblaciones que habitan nuestro Norte sobredesarrollado).

Y en tercer lugar, claro, también puede limitarse ese impacto ambientalreduciendo la población.

Pero no se argumenta bien, ni se entiende, por qué los Ehrlich privilegian de tal modo el tercer factor respecto a los dos primeros.

Atención a la inercia demográfica 

De hecho, el conocido fenómeno de la inercia demográfica o impulso poblacional (la tendencia de una población a seguir creciendo muchos decenios después de haberse reducido las tasas de natalidad), que los autores explican en las pp. 53 y ss., garantiza que los efectos ambientales de un control consciente de la demografía humana no se harán sentir hasta mucho tiempo después de que comience ese control: o sea, demasiado tarde (dada la gravedad de la crisis ecológico-social actual).

Esta es una buena razón para no postergar los esfuerzos en ese campo (resulta imposible pensar una sociedad ecológicamente sustentable o sostenible en el largo plazo sin control demográfico), pero desde luego no se ve por qué “la principal prioridad ha de ser conseguir el control demográfico” (p. 204), teniendo en cuenta que “el control demográfico no representa una solución a corto plazo” (p. 111).

Modificar nuestra forma de producir y consumir (sobre todo en el Norte del planeta), y difundir comportamientos más austeros (repítase la misma apostilla), parecen prioridades aún más urgentes.

De hecho, en la p. 194 se aboga por “reducir simultáneamente los tres factores multiplicadores de la ecuación I= PRT”.

¡Santa inconsistencia! 

Y antes se ha reconocido (p. 167) que “detener el crecimiento demográfico e iniciar su progresivo descenso no representa una panacea; principalmente, ofrecería a la humanidad una oportunidad para resolver sus demás problemas” (p. 167), luego la explosión demográfica no es la causa principal de la crisis ecológica. ¡Santa inconsistencia!

Conservadurismo de fondo 

Creo que la incoherencia del planteamiento de los Ehrlich obedece a su conservadurismo de fondo: conservadurismo que, pese a las denuncias de “la división de la especie humana entre los que tienen y los que no, entre los países ricos y países pobres” (p. 33) que no escasean en el libro, aflora en momentos decisivos.

Y hace sospechar que los pasos igualitaristas como el que acabo de citar son en cierta medida añadidos para no quedar mal, sin que los autores se los tomen del todo en serio.

Veamos un ejemplo 

Por ejemplo: leemos en la p. 32 que “puede corregirse una situación de superpoblación sin que se produzca ningún cambio en el número de personas. (…) Bastaría que los norteamericanos cambiaran drásticamente su estilo de vida para acabar con la superpoblación en EEUU, sin que se produjera una fuerte disminución de la población”.

Muy bien: hasta aquí nada que objetar. Pero a renglón seguido los Ehrlich añaden: “Pero, en estos momentos y en un futuro inmediato, África y EEUU seguirán siendo países superpoblados”.

Falacia animalista 

¡Esto sólo puede afirmarse a continuación de lo anterior si se desconfía profundamente de que se produzca ningún cambio social de importancia!

“Decir que no están superpoblados porque bastaría con que la gente cambiara su estilo de vida para eliminar el problema de la superpoblación es un error, puesto que la superpoblación se define por los animales que ocupan un determinado espacio, comportándose como naturalmente se comportan, no por un hipotético grupo que viniera a sustituirlos”.

El subrayado es de los autores, y el error, me parece, también es suyo: me permitiré bautizarlo como falacia animalista.

La cultura modula y moldea nuestra biología 

La falacia animalista consiste en suponer que los seres humanos son animales como los demás, con un comportamiento naturalmente determinado (“comportándose como naturalmente se comportan”).

No hay tal cosa, no hay determinación natural inmodificable de los comportamientos humanos; somos animales de una especie muy especial para la cual (como los Ehrlich bien saben) “la evolución cultural puede anular a la evolución biológica” (p. 207).

Una piedra de toque: la cuestión migratoria 

Este conservadurismo de fondo emerge de forma espectacular (propiciando de nuevo llamativas incoherencias) en el apartado que los Ehrlich dedican a la cuestión de las migraciones (p. 56-60).

Se diría que esta cuestión constituye una verdadera piedra de toque para discriminar entre opciones emancipatorias y regresivas, en el atroz siglo XXI que encaramos. La amenaza se ve en que los emigrantes de los países pobres, al adoptar los estilos de vida vigentes en sus países de adopción, pasan a consumir más recursos por persona (p. 57).

Y entonces “es preciso controlar la afluencia de emigrantes a EEUU, entre otras cosas porque el mundo no puede permitirse el lujo de que existan más norteamericanos” (p. 58).

Nótese bien: la medida que se propugna es el cerrojazo frente al Sur antes que los cambios en los modos de producir y consumir en el Norte.

A renglón seguido se añade que “la única forma de resolver el problema es aplicando una política que, al mismo tiempo, ayude a Méjico a controlar su población y mejorar el nivel de vida de los mejicanos en su propio país” (p. 59), lo cual por supuesto es incoherente con la argumentación precedente a menos que se dé por sentado que “el nivel de vida de los mejicanos en su propio país” seguirá siempre siendo muy inferior al de EEUU.

El igualitarismo proclamado en tantos pasos del libro se convierte en un descarnado antiigualitarismo cuando se toca el punto sensible de las migraciones.

Se trata, insisto, de una verdadera piedra de toque para orientaciones políticas.

Eso no quiere decir que no sea un grave problema… 

Ahora bien, negar que el crecimiento demográfico sea el principal causante de la crisis ecológico-social no significa que se pueda eliminar este factor de nuestro análisis.

El crecimiento excesivo de la población es un gravísimo problema que afecta a las posibilidades de vida digna (si no de supervivencia) de esa misma población.

…que desde la izquierda y el progresismo en general se valora mal 

Esto puede analizarse observando a un gran contradictor de los Ehrlich, Barry Commoner.

En el debate histórico entre los Ehrlich y Commoner, ¿toda la razón quedaría del lado del segundo, quien minimiza la relevancia del factor demográfico para la crisis ecológica? ¿Se puede tildar a quienes abogan por el control demográfico de “neomalthusianos” y pasar a otra cosa? En modo alguno.

Veámoslo con Barry Commoner 

El capítulo 7 de En paz con el planeta, titulado “Población y pobreza”, es a mi juicio el único insatisfactorio dentro de un libro excelente. Barry Commoner: En paz con el planeta. Crítica, Barcelona 1992.

Commoner parte también de una “ecuación” en esencia idéntica a la de los Ehrlich (contaminación total= contaminación por unidad de bien por bien per cápita por población, p. 144).

Optimismo tecnológico 

Pero un exagerado optimismo tecnológico le lleva a postular que “los elementos químicos que constituyen los recursos del planeta pueden ser reciclados y reutilizados indefinidamente, siempre y cuando la energía necesaria para recogerlos y refinarlos esté disponible” (p. 142): y para Commoner está disponible en forma de energía solar (p. 143).

El mismo ejemplo que aduce se vuelve contra él 

Sin entrar en otros problemas que plantearía la extremosidad de este planteamiento, el reciclado perfecto es un imposible termodinámico, y por eso la “solución” de Commoner falla.

El mismo ejemplo que aduce se vuelve contra él: leemos que “a pesar de su enorme dispersión, más de la mitad del oro extraído hasta ahora sigue controlado hasta hoy día, siendo reunido cuando es necesario gastando energía” (p. 142).

El ejemplo prueba lo contrario de lo que tendría que probar 

A pesar de que el oro ha sido un metal valiosísimo para todas las civilizaciones, y de que los seres humanos lo han reunido, atesorado y conservado (o sea, reciclado) como ningún otro material en toda la historia humana, sólo algo más de la mitad de todo el oro extraído en toda la historia humana está hoy disponible. ¡Piénsese lo que ha ocurrido y ocurrirá con materiales menos preciados!

Recapitulemos: 

Tampoco el planteamiento de Commoner sobre demografía y crisis ecológica, por tanto, resulta convincente.

Los “neomalthusianos” llevan razón, a mi juicio, al afirmar la necesidad de un control colectivo consciente de la demografía, y la insostenibilidad a largo plazo de una población como la que habitará el planeta a mediados del siglo próximo (más de diez mil millones de personas) si no suceden antes grandes catástrofes por pandemias, guerras o penuria de alimentos.

Pero no tienen razón al afirmar que la explosión demográfica es la causa principal de la crisis ecológica, ni el control demográfico su principal remedio.

Ahí, la propuesta commoneriana de “rediseñar la tecnosfera” y cambiar la organización social para disminuir el impacto ambiental parece más sólida.

Siempre que no olvidemos ir al mismo tiempo reduciendo los nacimientos, aunque ello no sea lo absolutamente prioritario.

Y siempre que seamos bien conscientes de que para conseguirlo es más importante alfabetizar a las niñas y las mujeres del Sur, o proporcionar una seguridad social básica a los campesinos pobres de esos países, que ingeniar nuevos artilugios anticonceptivos (aunque tampoco esto último sea irrelevante).

¿Políticas demográficas? 

“La esperanza proviene del hecho de que no hace falta que los líderes impongan programas desde arriba. Basta con que aumentemos el acceso a los anticonceptivos, tanto en los países desarrollados como en los poco desarrollados, para que la gente decida si quiere usarlos o no. Eso tendría un costo de sólo 8,1 millones de dólares cada año, lo que es baratísimo.

Y, por otra parte, hay que insistir en la educación femenina, que es el mejor anticonceptivo que existe.” Alan Weisman, entrevista del 8 de abril de 2014;
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-04-08/lo-dice-la-onu-y-la-nasa-pero-antes-lo-dijo-malthus-somos-demasiados_113119/

Hoy, con la crisis que causa el virus del zika… 

“A modo de prevención, Puerto Rico, Ecuador, Colombia, República Dominicana, El Salvador, Panamá, Honduras, varios otros, pidieron a sus ciudadanas no embarazarse mientras haya zika en el país (el virus parece tener relación con casos de microcefalia en recién nacidos). En Colombia (…) muchas mujeres entendieron que les pedían que no tuvieran sexo por seis meses —dijo Mónica Roa, de Women’s Link Worldwide—. Muchas no saben dónde conseguir anticonceptivos, no pueden pagarlos o tienen parejas que no les dejan usarlos.”

“En un continente donde la educación reproductiva es una entelequia; donde el aborto es una práctica ilegal; donde, como en Venezuela, faltan anticonceptivos durante meses; donde, si los hay, muchos no los pueden comprar y, si los compran, no saben cómo usarlos, el 56% de los embarazos no son planificados.” Lila Guerriero, “Zika”, El País, 9 de marzo de 2016; http://elpais.com/elpais/2016/03/08/opinion/1457455781_654282.html

Aumentar el control de las mujeres sobre sus propias vidas 

En efecto, la medida más efectiva de control demográfico es también la más deseable: aumentar el control de las mujeres sobre sus propias vidas, en especial mejorando el acceso de las niñas pobres a las oportunidades educativas.

Pero hoy las cosas se nos han puesto más difíciles… 

Desde el debate Erhlich/ Commoner han pasado más de cuatro decenios de inacción.

Hoy vamos hacia crisis malthusianas, nos advierten los investigadores e investigadoras a partir del mejor conocimiento científico disponible.

Klare: “Dos escenarios de pesadilla –la escasez global de recursos vitales y el comienzo de un cambio climático extremo- están empezando ya a converger, y es muy probable que en las próximas décadas produzcan una oleada de agitación, rebelión, competitividad y conflicto.”

Tsunami de desastres 

“Puede que aún sea difícil discernir cómo será ese tsunami de desastres, pero los expertos advierten de ‘guerras del agua’ sobre disputados sistemas fluviales, de disturbios alimentarios globales provocados por las crecientes subidas de los precios de los productos básicos, de migraciones masivas de refugiados climáticos (que acabarán desencadenando actos de violencia contra ellos) y de ruptura del orden social o de colapso de los Estados. Es probable que, al principio, ese caos estalle básicamente en África, Asia Central y otras zonas del Sur subdesarrollado, pero, con el tiempo, todas las regiones del planeta se verán afectadas.” Michael T. Klare, “De cómo la escasez de recursos y el cambio climático podrían producir una explosión global”, publicado en Rebelión el 30 de abril de 2013. Puede consultarse enhttp://www.rebelion.org/noticia.php?id=167447 . Klare es autor de The Race for What’s Left: The Global Scramble for the World’s Last Resources, Metropolitan Books 2012. Página personal en http://michaelklare.com/

Penuria de recursos naturales esenciales 

“La humanidad está a punto de entrar en una etapa en nuestra historia, caracterizada por la penuria de recursos naturales esenciales (agua, terreno agrícola, alimento) que sólo se había experimentado a nivel local por nuestra especie.” Carlos Duarte (coord.), Cambio global. Impacto de la actividad humana sobre el sistema Tierra, CSIC/ Libros de la Catarata, Madrid 2009, p. 25.

Según el Informe Planeta Vivo de 2010, la demanda de la población humana supera en más de un 50% la biocapacidad de la Tierra, y sigue creciendo: ¡estamos empleando ya –con el enorme nivel actual de desigualdad y necesidades humanas insatisfechas— los recursos de un planeta y medio! WWF: Living Planet Report 2010.

“Si todas las personas del planeta tuviesen la Huella Ecológica promedio de un residente de Qatar, necesitaríamos 4,8 planetas. Si tuviéramos el estilo de vida de un residente típico de los Estados Unidos, necesitaríamos 3,9 planetas. La cifra para un residente típico de Eslovaquia o Corea del Sur sería 2 o 2,5 planetas, respectivamente, mientras que un residente típico de Sudáfrica o Argentina necesitaría 1,4 o 1,5 planetas.”  WWF: Informe Planeta Vivo 2014;http://awsassets.wwf.es/downloads/ipv_resumen_2014__1.pdf

¿Atravesando puntos sin retorno? 

Según estimaciones de muchos científicos quizá estamos atravesando ya “puntos sin retorno”: umbrales ambientales críticos que pueden llevar a la biosfera a un nuevo estado, que por lo que barruntamos puede ser muchísimo menos acogedor para la vida humana (y muchas otras formas de vida). Anthony D. Barnofsky y otros, “Approaching a state shift in Earth’s biosphere”, Nature, 7 de junio de 2012, p. 52-58.

Manuel Casal Lodeiro: somos detritívoros 

“El detritus del que nos alimentamos no es otro que los tesoros energéticos fósiles (primero el carbón, después el petróleo y el gas natural) que nuestra especie aprendió a explotar y que han permitido que en un intervalo de tan solo doscientos años multiplicásemos por siete la población mundial, que se había mantenido hasta el siglo XIX por debajo del millardo [mil millones] de personas.”

El nitrógeno del gas natural en nuestros cuerpos 

“La correlación entre un crecimiento demográfico exponencial y el consumo total de energía es absoluta. De hecho, podemos incluso calcular de dónde han salido tantos seres humanos en términos físico-químicos: las moléculas de nitrógeno contenidas en los cuerpos de los seres humanos que actualmente poblamos la Tierra —en forma de ADN y aminoácidos que forman los tejidos de nuestra masa muscular, por ejemplo— proceden en un 50% del gas natural, principalmente metano, convertido en fertilizantes nitrogenados y estos, a su vez, en alimentos vegetales y animales a través de la industrialización agrícola-ganadera.”

¿Revolución Verde… o más bien Negra? 

“Ha sido esta disponibilidad, primero de carbón pero principalmente de metano y de petróleo —es decir energía solar prehistórica almacenada en forma química a lo largo de millones de años—, la que nos ha permitido ampliar la capacidad del planeta para albergar seres humanos. La llamada Revolución Verde bien podía haberse denominado más propiamente Revolución Negra, tanto por el color del petróleo que la hizo posible como por el futuro al cual nos estaba condenando como especie.”

“En pocas décadas cientos de miles de tractores, cosechadoras y otra maquinaria agrícola se extendieron por el mundo, miles de toneladas de fertilizantes sintéticos fueron introducidos en tierras esquilmadas, millones de vehículos de trasporte, cientos de industrias de procesado y distribución alimentaria, cadenas de supermercados y centros comerciales se convirtieron en el mecanismo creado por nuestra civilización para explotar esa energía fósil y convertirla en alimento para más y más seres humanos.” Manuel Casal Lodeiro, “Nosotros, los detritívoros (síntesis)”, rebelión, 3 de febrero de 2014; http://www.rebelion.org/noticia.php?id=180322

Perspectivas de genocidio 

Si prosigue el BAU (business as usual, según las siglas anglosajonas que se nos han vuelto tan ominosas), las perspectivas apuntan hacia un genocidio que no tiene parangón en los doscientos mil años de historia de nuestra especie.

Las crisis malthusianas pueden entrelazarse con crisis hobbesianas: “por qué mataremos (y nos matarán) en el siglo XXI”, reza el subtítulo del muy bien argumentado libro de Harald Welzer Guerras climáticas. Katz, Buenos Aires/ Madrid 2010.

Los colapsos ecológico-sociales incluyen colapsos demográficos 

En ese mismo texto que antes citábamos, el escritor y activista gallego alerta sobre una cuestión crucial:

“El previsible colapso de la civilización industrial asociado a la caída en los recursos energéticos fósiles disponibles muy probablemente tendrá consecuencias que impacten directa y negativamente en el nivel demográfico: guerras por los últimos recursos (sean estos energía, materias primas, agua, tierra fértil…), conflictividad social, deterioro de las condiciones de vida, catástrofes industriales debido a la falta de mantenimiento y de materiales de repuesto con graves repercusiones ambientales y en la salud para millones de personas.”

Hoy va creciendo el conocimiento histórico sobre los colapsos que otras sociedades padecieron en el pasado. Jared Diamond, Colapso: por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen, Debate, Barcelona 2006. Véase también Peter Turchin y Surgey Nefedov, Secular Cycles, Princeton University Press 2009.

En esos colapsos, muchas veces, el 95% de la población pereció: diecinueve de cada veinte personas. John Michael Greer, “Dark Age America”, ponencia en la la Age of Limits Conference (& Conversations on the Collapse of the Global Industrial Model) en Four Quarters Interfaith Sanctuary, Artemas (EEUU), 22 al 26 de mayo de 2014.

Los “cinco jinetes del Apocalipsis” 

Historiadores como Ian Morris hablan de los “cinco jinetes del Apocalipsis” que en el pasado, en la historia humana de la longue durée, han hecho colapsar a las sociedades: cambios climáticos, hambre, enfermedades infecciosas, grandes migraciones y fracasos del Estado. Es una de las falsillas interpretativas de su extenso estudio Ian Morris, ¿Por qué  manda Occidente… por ahora?, Ático de los Libros, Barcelona 2014.

Dos o tres jinetes más 

A eso deberíamos añadir hoy dos nuevos jinetes: la hecatombe de diversidad biológica y la escasez de recursos básicos para las sociedades industriales, comenzando por el petróleo.

Los probables colapsos en el Siglo de la Gran Prueba (así suelo llamar al siglo XXI desde hace algún tiempo) serán previsiblemente azuzados por estos siete jinetes. Jorge Riechmann, El siglo de la Gran Prueba, Baile del Sol, Tegueste (Tenerife) 2013.

Y probablemente incluso otro más: el colapso de sistemas tecnológicos avanzados de los que nos hemos hecho peligrosamente dependientes, comenzando por Internet.

Nuevas debilidades 

Hoy en algunos aspectos la situación es peor que en el pasado, cuando otras sociedades experimentaron colapsos: si las sociedades que colapsaron en el pasado lo hicieron básicamente porque explotaron recursos renovables más rápidamente de lo que estos podían reponerse, nosotros estamos desde luego haciendo eso, pero además hemos añadido toda una serie de nuevas desgracias. Como ha resumido Gail Tverberg, pensando sobre todo en el cenit del petróleo (peak oil):

1) Estamos vaciando los acuíferos mucho más rápidamente de lo que el agua puede reponerse. En muchos casos, el nivel freático ya se halla muy por debajo de donde se puede llegar con técnicas sencillas (los pozos de nuestros abuelos). Esos acuíferos tardarán miles de años en regenerarse.

2) Estamos agotando los minerales de todo tipo, por lo que ahora necesitamos métodos de alta tecnología para extraer minerales de mena baja. Pero sin el uso de electricidad y combustibles fósiles estos minerales quedarán fuera de nuestro alcance. De hecho, también la mayor parte de los yacimientos subsistentes de combustibles fósiles estarán fuera de nuestro alcance, si no cabe recurrir a los métodos de alta tecnología de hoy en día.

3) La mayoría de la población actual (más de la mitad es urbana, no lo olvidemos) no sabe vivir sin combustibles fósiles y electricidad. Si desaparecen estas energías, la mayoría de nosotros no sabemos cómo producir nuestra propia comida, agua, ni satisfacer otras necesidades básicas.

4) La mayoría de nosotros no sería capaz de “dar un paso atrás y hacerlo como antes”, con respecto a nuestros actuales puestos de trabajo, si las estructuras del Gobierno y el 95% de la población desaparecieran. Esos puestos de trabajo dependen a menudo de cadenas de suministro globales que se derrumbarían, así como el uso directo de combustibles fósiles y la electricidad.

5) Last but not least, el mundo está lo bastante interconectado como para que la mayor parte del mismo se vea arrastrado a un colapso mundial (mientras que en el pasado las áreas que no colapsaron continuaron funcionando). Gail Tverberg, “Converging energy crisis –and how our current situation differs from the past”, en su blog Our Finite World, 29 de mayo de 2014. Puede consultarse en http://ourfiniteworld.com/2014/05/29/converging-energy-crises-and-how-our-current-situation-differs-from-the-past

Expertos aterrados 

Se tradujo y publicó en 2010 un Manifiesto de economistas aterrados (Pasos Perdidos, en coedición con Eds. Barataria, Madrid 2010), que halló enseguida bastantes lectores: segunda edición en 2011.

Pero los biólogos, los climatólogos, los oceanógrafos, los edafólogos y muchos otros científicos de las diversas disciplinas que se dedican a auscultar el pulso de esta maltrecha biosfera nuestra llevan decenios aterrados: y básicamente seguimos sin hacerles caso.

¿Ecocidio más genocidio? 

La mayoría de la gente, sin entender siquiera lo que están diciendo. Ahora quizá estamos más allá del punto sin retorno, en términos ecológico-sociales.

No podríamos entonces detener el ecocidio. Y el ecocidio traería consigo el genocidio: un mundo malthusiano y hobbesiano.

En términos prácticos esto quiere decir: hay una enorme probabilidad de que la mayor parte de la humanidad sea exterminada (por hambre, violencia armada y alguna combinación de los restantes jinetes del Apocalipsis) antes de que acabe el siglo XXI.

La distopía que Susan George esbozó con su Informe Lugano se ha ido haciendo más probable en los años transcurridos desde su publicación. Susan George, El Informe Lugano, Icaria, Barcelona 2001 (el original en inglés es de 1999).

Al respecto, nada más adecuado que actulizar la noción del carácter exterministade la civilización capitalista, elaborada por el movimiento pacifista antinuclear de los años ochenta del siglo XX.

Y no se puede pensar en ningún buen comienzo tras una catástrofe semejante…

No se puede pensar en ningún buen comienzo tras una catástrofe semejante 

Como señalaba el historiador y activista británico E.P. Thompson con referencia a una guerra nuclear –y no hay motivos para pensar otra cosa con respecto a un ecocidio más genocidio–, si alguien se salvara iba a estar tan asqueado de sí mismo y de la humanidad que “no volvería a pensar en mucho tiempo en problemas políticos esenciales”. Recordaba Manuel Sacristán esta apreciación de Thompson en el coloquio que siguió a su conferencia “Tradición marxista y nuevos problemas”, impartida el 3 de noviembre de 1983 en Sabadell. Véase Manuel Sacristán, Seis conferencias sobre la tradición marxista y los nuevos problemas (edición de Salvador López Arnal), Libros del Viejo Topo, Barcelona 2005, p. 147.

Las previsiones de NN.UU. 

Hace pocos años, las previsiones de NN.UU. vaticinaban una estabilización de la población humana mundial cerca de los nueve mil millones de personas en 2050.

Pero Ernest Garcia suele recomendar cautela: para tal estabilización la tasa de fecundidad debería haberse situado ya en la tasa de reemplazo (dos hijos por mujer, o muy poquito más), mientras que en 2011 la tasa de fecundidad se situaba (en el promedio mundial) todavía en 2’5 hijos por mujer.

En la primavera de 2013 los demógrafos de NN.UU. alzaron sus previsiones a 10.900 millones en 2100.

Y una investigación publicada en 2014 en la revista Science por Patrick Gerland –demógrafo de la ONU– y sus colegas concluye que, hacia 2100, las tendencias presentes llevarían a unos 11.000 millones de habitantes (con una horquilla de entre 9.600 y 12.300 millones). El aumento se originaría, esencialmente, en África, cuya población se cuadruplicaría en el siglo XXI (de mil millones ahora a cuatro mil millones en 2100, con una horquilla de entre 3.500 y 5.100 millones) y, sobre todo, en África subsahariana. Patrick Gerland y otros, “World population stabilization unlikely this century”, Science, publicado en la red el 18 de septiembre de 2014; puede consultarse enhttp://www.sciencemag.org/content/early/2014/09/17/science.1257469.full ).

Ahora bien, es muy improbable que tan enorme población humana se alcance jamás: no hay que tomar esa estimación de Gerland y sus colaboradores como una predicción, sino como la constatacion de una tendencia.

Tendencia que en sí misma es negativa: nuestra demografía, en cuanto especie, parece lejos de estabilizarse por dinámica “interna”, léase transición demográfica.

¿Genocidio de una parte sustancial de la población humana? 

Cuando otros investigadores adoptan un marco analítico más coherente con los datos sobre extralimitación (overshoot) y límites biofísicos que antes hemos sobrevolado, lo que ven venir es más bien un nada improbable colapso ecológico-social que podría hacerse manifiesto hacia 2030, y que a partir de esas fechas haría disminuir la población mundial en unos quinientos millones de personas por decenio. Graham Turner, “¿Is global collapse imminent?”, Research Paper 4, MSSI –Melbourne Sustainable Society Institute–, University of Melbourne 2014, p. 7; puede consultarse en http://www.sustainable.unimelb.edu.au/files/mssi/MSSI-ResearchPaper-4_Turner_2014.pdf

Pensemos en el calentamiento global 

El informe del Grupo III del IPCC (hecho público el 13 de abril de 2014 en Berlín), dentro del Quinto Informe de Evaluación de este organismo internacional, acota los incrementos de temperatura esperables a finales del siglo XXI entre 2’5 y 7’8 ºC (respecto a las temperaturas preindustriales, ya se sabe), con los valores mas probables entre 3’7 y 4’8 ºC (con una probabilidad del 95%, precisan los científicos). IPCC, Climate Change 2014: Mitigation of Climate Change (informe del Grupo de Trabajo III dentro del V Informe de Evaluación del IPCC), IPCC 2014. Puede consultarse en http://www.ipcc.ch/report/ar5/wg3/ . Resumen (Summary for policymakers) enhttp://report.mitigation2014.org/spm/ipcc_wg3_ar5_summary-for-policymakers_approved.pdf

Esto tiene una traducción sencilla: vamos a un genocidio preprogramado (aunque previsible y evitable).

El cuerpo humano puede adaptarse a un aumento de 4 ó 6 °C en la temperatura promedio del planeta, pero los cultivos y los agrosistemas que utilizamos para la producción de alimentos no pueden. En general, no hay adaptación posible a un planeta 4-6º C más cálido para una población de 8 ó 9.000 millones de personas… Daniel Tanuro lo ha subrayado en varias de sus conferencias de 2013 y 2014.

¿Vuelve el fantasma de Malthus? 

Todo indica que nunca llegaremos a ser esos 11.000 millones a donde nos conduciría el BAU (business as usual).

En septiembre de 2008 la revista Scientific American publicaba un breve artículo de Jeffrey D. Sachs, director del Earth Institute de la Universidad de Columbia, titulado “The Specter of Malthus Returns”.

¿Malhus llama tres veces? 

Quizá suceda que, como sugería Pedro A. Gª Bilbao, “Malhus llama tres veces”. (La primera vez fue a comienzos del siglo XIX y la segunda vez a mediados del siglo XX.)

“En la actualidad la situación de la población mundial y su dependencia de los recursos finitos para mantener su nivel de vida y su crecimiento parecen haber llegado a una nueva encrucijada malthusiana.”

“La principal diferencia radica en que ahora no existe un planeta poco poblado que colonizar y explotar, no son posibles trasvases masivos de población y la disputa por el agua, la tierra cultivable, el petróleo y los minerales estratégicos tienen nuevos y poderosos actores.

El problema de la escasez de recursos con los que alimentar el consumo de masas está llevando a un aumento brutal de los costes y a la imposibilidad de mantener un crecimiento continuado.”

“La economía financiera se ha vuelto parasitaria de todo el sistema económico productivo con base real y las contradicciones nacidas de la necesidad de mantener tasas de beneficios crecientes están llevando al sacrificio de las expectativas de vida y trabajo de millones de personas en los países desarrollados, extendiéndose la exclusión social, la precarización y la pobreza.”

“La realidad de la escasez de recursos y el carácter finito de los combustibles que mantienen no ya el sistema productivo sino el mismo sistema de producción y distribución de alimentos en los propios países centrales permite suponer que la incidencia de conflictos de difícil solución se va a incrementar.

Urge una reconducción del sentido de la marcha y el estudio de nuevas direcciones. El fantasma de la amenaza malthusiana, el colapso del sistema por desajustes entre población y recursos, vuelve a surgir, pero esta vez no hay muchas posibilidades de un nuevo engaño.” Pedro A. García Bilbao, “Geopolítica, peak oil, recursos finitos y colapso global: dificultades de comprensión desde las ciencias sociales y necesidad de un enfoque integrado”, Contexto & Educaçao 89, enero-abril de 2013, p. 227-228.

Cuando la crisis ecológico-social empuje a cientos de millones de personas a abandonar regiones cada vez más inhabitables, ¿no habrá fuerzas fascistas cada vez más poderosas que traten de imponer un cierre de fronteras aún peor que el actual como política “medioambiental”?

¿No se multiplicarán las “guerras climáticas”, las “guerras del agua” y los conflictos por los recursos naturales? ¿No perderán la vida cientos de millones en el caos social que provocaría un derrumbe económico-ecológico? ¿No estamos ya, de hecho, en los prolegómenos de tal desastre?

Todo nuestro esfuerzo debe encaminarse a evitar ese horror.

Tiempo para construir Arcas de Noé 

“En el Génesis, los patriarcas Abraham e Isaac obedecen al mandamiento divino de ‘creced y multiplicaos’. Todas las religiones querían crecer rápidamente para tener muchos hijos y ser más poderosos que sus enemigos.

Pero en la cuarta generación, el hijo de Jacob, José, tal vez el primer ecólogo de la historia, le dijo al faraón y a los mismos israelitas que el ciclo estaba cambiando y que no era una época para expandirse sino para salvarse. Estamos otra vez en uno de esos ciclos…” Alan Weisman, entrevista del 8 de abril de 2014;
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-04-08/lo-dice-la-onu-y-la-nasa-pero-antes-lo-dijo-malthus-somos-demasiados_113119/

¿Cuántos seres humanos con según que estilo de vida podrá sustentar la Tierra? 

“La pregunta no es tanto cuántos seres humanos podrá sustentar la Tierra sino cuántos seres humanos con según que estilo de vida podrá sustentar la Tierra.

Por eso, el problema fundamental no es la desigualdad. Somos privilegiados no porque poseemos más, sino porque poseemos en lugar de aquellos que están desposeídos.”

Caníbales 

“Nuestro desarrollo sólo es posible porque estamos consumiendo recursos que no nos corresponden, recursos que son necesarios para que otras personas puedan, simplemente, vivir. Vivimos devorando las oportunidades vitales de otros. Somos, literalmente, caníbales.” Imanol Zubero, “¿Superpoblación o sobreconsumo? Malthusianismo práctico, exclusión global y población sobrante”, Scripta Nova, vol. XIX, nº 506, 2015, p. 18; http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-506.pdf

Y una pregunta final: ¿sólo hemos de incluir a los seres humanos en esta reflexión? 

Biomasa (en peso) de los mamíferos terrestres hoy existentes: humanos + ganado y mascotas, 97’11 %; seres silvestres, 2’89 %. (Los seres humanos representamos el 30’45%… Más de diez veces lo que suponen los mamíferos salvajes.)

Vivimos de espaldas a esa realidad, como a tantas… Cuando en charlas y debates he pedido a la audiencia que estimaran el porcentaje de esa biomasa de seres silvestres, las estimaciones oscilaban entre 20% y 70%. ¡Así de alejadas están nuestras percepciones de la realidad!

Para seguir leyendo 

El periodista Alan Weisman es autor del libro La cuenta atrás (Debate, 2014); en una entrevista aseguraba que “durante las próximas dos o tres generaciones necesitamos bajar la población y no sólo mantenerla, porque hemos crecido mucho más allá de lo que la naturaleza quiere”. Entrevista del 8 de abril de 2014;
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-04-08/lo-dice-la-onu-y-la-nasa-pero-antes-lo-dijo-malthus-somos-demasiados_113119/

Georges Tapinos, Elementos de demografía, Espasa-Calpe, Madrid 1990.

Ingrid Strobl, Fruto extraño. Sobre política demográfica y control de población, Virus, Barcelona 1994.

Joaquim Sempere, “Población y medio ambiente”, capítulo 9 de JS y Jorge Riechmann, Sociología y medio ambiente,Síntesis, Madrid 2000.

Francisco Fdez. Buey, “De la población humana”, capítulo 3 de Ética y filosofía política, Bellaterra, Barcelona 2000.

Manuel Casal Lodeiro, Nosotros los detritívoros (ensayo de 2013): http://www.detritivoros.com/

Stephen Emmott, 10.000 millones (Ed. Anagrama, Barcelona 2014). El documental asociado con el libro: https://www.youtube.com/watch?v=tr-jPJN-sgU

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s