De la Revolución al  ejercicio de las soberanías

 

Por Jorge Daneri. Especial para Revista Barriletes (*)

La revolución de mayo, de alguna manera sentó las bases para liberarnos de dos imperios, en términos de ocupación territorial y elección de las autoridades del nuevo territorio liberado del colonialismo Español, pero también Inglés, atento el desenlace positivo de resistencia frente a las invasiones que se desarrollaron durante los años 1806 y 1807.

Recordar el 25 de Mayo es una celebración. La cuestión ahora es si la celebración se ejerce como un proceso para afirmar una identidad nacional y sudamericana que la independencia (1816) y la Constitución Nacional (1853) consolidan para la celebración de una nación soberana, pero que de verdad debe ser soberana para el pueblo argentino.

Y entonces la pregunta es, cómo se encuentra la Nación Argentina y su Estado, frente al ejercicio de sus soberanías.

Desde la ecología política decimos que estamos frente a una enorme deuda social, educativa, económica y ecológica, y con un delicado y sensible desafío frente al continente americano en su centro y su sur.

La soberanía en la construcción de las decisiones estratégicas de la nación está marcada y encarcelada por una concentración del poder no solo económico, sino también político, en un número no mayor a las 100 mega-corporaciones privadas que manejan los mercados más estratégicos del planeta y por lo tanto imponen decisiones institucionales de la mano de una complicidad dantesca, grave y obsecuente en gobiernos de colores políticos diversos, tanto los de ayer, como ahora, tan infelizmente parecería en la nueva Coalición del gobierno nacional.

Argentina no solo no se ha parado frente a esta realidad en una actitud crítica, ni siquiera la ha esbozado o insinuado. El gobierno que se fue, jugó en un uso y abuso del doble discurso, pero acordó con las tres más emblemáticas: Monsanto, Chevrón y la Barrick Gold, cediendo la soberanía alimentaria y agrario productiva, energética y minera del país, profundizando el modelo neoliberal re-inaugurado en democracia por el Presidente Menem y su Ministro de Economía F.D.Cavallo.

Soberanía Alimentaria.

Argentina fue un país que mantuvo un grado relevante de soberanía alimentaria y productiva. Desde el Menemismo hasta la fecha, la rindió a las corporaciones del agro-negocio. Sobran ejemplos, no es este el lugar para el detalle, pero sí para dimensionar la escala del conflicto de ejercicio de la soberanía frente a temas estratégicamente vitales para nuestra Nación.

Soberanía Energética.

Lo que parecía una decisión histórica, clave y mas que positiva, la recuperación de YPF en manos del Estado Nacional y las Provincias, terminó siendo una distribuidora de negocios jugosos y ocultos, en beneficio de empresas como Chevrón y otras extranjeras, firmados en paraísos fiscales y bajo estructuras jurídicas totalmente offshore y  por lo tanto ocultas, negadas y  secretas. ¿Esta claro de lo que estamos escribiendo, afirmando? Que las decisiones sobre el destino de los bienes públicos de todos los argentinos, como su petróleo, se negocian, venden y compran en el mercado más descontrolado y oscuro del planeta. ¿Es esto posible en una democracia, o es incompatible con aquellos conceptos revolucionarios y consolidados en el 16 y el 53 del Siglo XIX?. ¿Será el Siglo XXI el de la Corpocracia vs Democracia, o Petrocracia vs Democracia? o esta historia cambiará hacia la recuperación de los valores esenciales que dieron la razón de ser a aquella, la revolución de mayo.

Soberanía Minera.

No solo siguen vigentes los tratados con Chile y la legislación minera del Menemismo, que entregó porciones enormes de territorio en área de fronteras sobre el paraguas jurídico e institucional de un tratado escandaloso sin control democrático alguno. Todo este modelo extractivo en manos de unos pocos, fue ratificado y ampliado por la nueva autoridad nacional. Este proceso obligó a la construcción de la Ley de protección de Glaciares (2010), sistemáticamente negada y violada por las Provincias y el Estado Nacional, como por las corporaciones mineras comprometidas, las que se oponen abiertamente a su aplicación. Para comprender bien de lo que estamos hablando, la protección de las fuentes de aguas milenarias más relevantes de la Cordillera Argentina.

Soberanía Económica. 

El reingreso reciente al mundo del Fondo Monetario Internacional, sus instrucciones, controles, evaluaciones y potenciales sanciones, como el acuerdo con los fondos Buitres, marca una renovada dependencia del poder financiero internacional y  la apuesta a un modelo de “Mercado” global que ratifica una tendencia fuertemente productivista, extractivista y consumista, totalmente dependiente de aquél contexto decisorio. No existe duda alguna por parte de la autoridad pública nacional en profundizar este camino político internacional.

Y este camino consolida un modelo dependiente de los actores claves en la construcción de las decisiones en el mundo desarrollado, que pasa por asociarse hoy a la Alianza del Pacífico liderada por los EEUU de Norte América, y a la vez, sostener hasta donde sea posible, la supuesta Alianza Estratégica acordada con China durante el último año de la gestión de la Presidencia de Cristina Kirchner, lo que se estima, no será nada sencillo. No se puede estar jugando a todas las puntas.

Queda claro además, que el enorme debilitamiento, por culpas propias y graves del llamado progresismo en Sudamérica como asechado por las denuncias de corrupción a escalas impensadas y la llegada renovada de una Derecha que viene con fuertes lecciones -quizás- aprendidas de sus propios errores, a no volver a cometerlos, confirma un escenario muy poco revolucionario sobre los  valores de aquellos pensadores de la acción que nos liberaron de las Coronas.

La apuesta del Gobierno Nacional a este modelo desarrollista, de un productivismo ilimitado, que niega el cambio climático y el proceso suicida de la rueda de la acumulación, es un modelo que no solo finalizará muy pronto, sino que además y muy pero muy infelizmente producirá un daño no solo a los conceptos y ejercicios de todas estas soberanías, sino a dos realidades más vitales, institucional y humanamente, el daño  al ejercicio mayoritario de la soberanía de la ética política desde los valores y principios de la Revolución de Mayo y sus posteriores etapas, como las consecuencias negativas sobre los territorios y sus soberanías vendidas, sobre millones de seres humanos, que en un plazo no muy lejano sufrirán gravemente los efectos más que negativos.

Como dice Ivonne Bordelois, la palabra está amenazada y es de noche. Quizás por ésto, la mejor celebración es poder volver a actualizar aquellas razones de la revolución de mayo, para construir una nueva y urgente revolución en paz, que nos muestre los caminos de la transición democrática hacia la sustentabilidad ecológica, económica y social, pero esencialmente política.

Esto implica un esfuerzo y desafío gigantesco desde la Ecología Política para re-conceptualizar y re-aprender los principios de lasoberanía política y cultural de los pueblos, valores básicos y ahora tan vitales de la Revolución de Mayo, así y ahora, aún incumplida.

(*) Abogado en Derecho Ambiental – Fundación M`Biguá – 

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