Homo stultus

 

Aquí está el ideal: cuando la propia víctima se regocija de ser llevada al sacrificio.

Fiodor Dostoievsky – El Jugador

De humanos es hacer algo incorrecto, pero es de necios permanecer en tal situación.

Cicerón

 

Guillermo BALIÑA

 

Año 1969: Neil Armstrong hace pie en la Luna.

Año 1970: a un tal Bernard Sadow se le ocurre colocar rueditas en las maletas.

¿A quién le cabe en la cabeza que hubieran de pasar  casi seis mil años entre la invención de la rueda y la colocación de rueditas en las maletas?

El divertido comentario es de Nassim Taleb, extraído de su obra Antifrágil.   Imagínese el lector a los científicos de la NASA allá por los años sesenta encerrados en sus laboratorios diseñando los complejísimos módulos lunares y luego yendo de vacaciones hacia los aeropuertos cargando sus pesadas maletas.

¿Alguna vez escuchó Ud. la palabra “estulticia”? Proviene del latín “stultitia” y se deriva de “stultus” que significa “necio”.

Así pues, la estulticia es sinónimo de necedad, ignorancia, tontería, imbecilidad.

Es bastante claro que los hombres de la (in)civilización global actual somos portadores de una mezcla de genialidad e imbecilidad en variadas proporciones ya sea en forma individual o colectiva.

No existe mayor estulticia colectiva que la que la humanidad está llevando a cabo en el último siglo y en particular desde los años setenta: nos referimos a la destrucción de los recursos humanos y ambientales a escala global.

balechEl biólogo argentino Enrique Balech (1912 – 2007) escribió en 1978 una obra intitulada Geocidio la cual contiene un detallado análisis del proceso de destrucción que se estaba produciendo en aquél tiempo analizado desde la óptica biológica y allí hace referencia a nuestra condición de Homo stultus, transcribimos a continuación un par de párrafos:

La amenaza que el hombre presenta para sí mismo y para la naturaleza toda es lo que pretende analizar este libro. Más aún, con él queremos sentarlo en el banquillo de los acusados, bajo los cargos de egoísmo, despilfarro, mal manejo de los recursos naturales, irresponsabilidad y desidia respecto a la naturaleza, a la que está destruyendo por agresión directa o indirecta. (Homo stultus)

Más adelante agrega:

Hace ya tiempo que los naturalistas (en las últimas décadas en particular los ecólogos y aun los genetistas) están dando la voz de alarma. Pero hasta ahora hallan oídos sordos en los tecnólogos, técnicos, industriales, economistas y políticos que privan en sus decisiones gubernamentales, apoyados por una masa que prefiere no preocuparse más que por el presente y cerrar los ojos a las probables realidades del futuro, por cercano que éste sea. Pocos parecen dispuestos a sacrificar un ápice de su comodidad y de sus placeres en aras no sólo de la naturaleza, de otras especies que el hombre está extinguiendo sin piedad, sino del futuro de la misma humanidad, y aún de su propia realización plena espiritual.

La conducta general parece estar dominada por una mezcla de egoísmo, sentido fatalista y, al mismo tiempo, de enorme optimismo. Éste se basa en la creencia profundamente arraigada, aun en algunos científicos, de que, de alguna forma, la capacidad intelectual humana siempre resuelve a tiempo sus problemas.

Nótese que esta obra se publicó sólo algunos años después del informe Meadows.

Balech se lamentaba de los oídos sordos de tecnólogos, técnicos, industriales, economistas y políticos. En lo personal debo decir que nunca esperé demasiado de todos ellos, aunque tenía al menos una leve esperanza de parte de los economistas; con los años me he dado cuenta que la mayoría de ellos son los peores. Los economistas deberían ser los primeros en alertar a la comunidad internacional sobre el peligro al que nos enfrentamos y salvo muy honrosas excepciones –como Serge Latouche o Herman Daly- son los que hablan de cualquier cosa -literalmente de cualquier cosa- menos de esto. Creo no equivocarme si digo que el problema fundamental de la macroeconomía es que el crecimiento económico no es sustentable. Sin embargo a una proporción alarmante de economistas les ha invadido la estulticia y hablan maravillas sobre “crecimiento económico” y “sustentabilidad”, no comprendiendo que “crecimiento económico sustentable” es un oxímoron. Los medios de comunicación (TV, diarios, etc) han sido invadidos no casualmente por estos peligrosos personajes.

No hay peor combinación que la que resulta de la conjunción de mucha inteligencia con mucha estulticia.

Si hay en el mundo una institución que refleja esta situación es el Fondo Monetario Internacional. Veamos su último informe en Buenos Aires.

El equipo de técnicos del FMI, dirigido por Roberto Cardarelli, se instaló en Buenos Aires el 19 de septiembre para comenzar con las tareas de revisión de la economía:

Al entrar en funciones en diciembre del año pasado, el nuevo Gobierno argentino se enfrentó a desequilibrios macroeconómicos generalizados, distorsiones microeconómicas y un marco institucional debilitado. Los niveles de consumo eran insosteniblemente elevados, la inversión se encontraba en niveles históricamente bajos y los profundos déficits fiscales se financiaban mediante la creación de dinero, lo cual generó altos niveles de inflación”. (Página 12 – 30 de septiembre de 2016)

No soy especialista como para poder discutir sobre “los desequilibrios macroeconómicos generalizados” pero no hace falta ser especialista para desmenuzar un poco el concepto “los niveles de consumo eran insosteniblemente elevados”.

Si se refiere a que mucha gente salía de vacaciones o iba al cine o al teatro, no es necesario hacer comentario alguno. Si se refiere a que sería mejor disminuir la producción de autos y aumentar la producción de bicicletas estaríamos de acuerdo. De todos modos si el FMI está interesado en estudiar los “niveles de consumo insosteniblemente elevados” sería conveniente que inicie su análisis por los países del hemisferio norte, en particular por Estados Unidos. Un excelente  indicador -generado por la  Global Footprint Network– es la huella ecológica (Hectáreas Globales per cápita)

huella-balina

Fuente: Global Footprint Network

En el gráfico (elaborado por GFN) se puede observar que hoy día la humanidad consume en un año lo que el planeta regenera en año y medio. Hacia el año 2050 hay dos caminos: si seguimos como hasta ahora el consumo anual aumentaría hasta alcanzar 2.25; es decir que en un año consumiríamos lo que el planeta tardaría 2.25 años en regenerar. El otro camino conduce a una relación 1:1.

¿Qué esperan los economistas en general y el FMI en particular para hablar de huella ecológica,  hectáreas globales per cápita, de decrecimiento, de reducción de la jornada laboral? ¿Alguien en su sano juicio puede creer seriamente que el problema al que nos enfrentamos se arregla toqueteando un poco al dólar, con inversiones, con confianza?

Afortunadamente desde otras disciplinas sí se está haciendo mucho por comprender y difundir este problema: biólogos, antropólogos, documentalistas, y muchos etcéteras.

¿Si usted pudiera volar como un pájaro comprendería la diferencia entre volar en forma descendente y  hallarse en caída libre?

Pues resulta que como civilización creemos estar volando -de la mano de la ciencia y la tecnología- y lo que realmente sucede es que estamos cayendo en picada y en cualquier momento nos estrellaremos (nadie puede saber con precisión cuando) contra los límites del planeta, y de sus recursos humanos y naturales. (este ejemplo está estupendamente analizado por Daniel Quinn en su obra Ismael)

Denuncias sobre la condición “stultus” de nuestra civilización se encuentran con mucha frecuencia, no podemos dejar de mencionar al gran Bertrand Russell en su famoso Elogio de la ociosidad.

Los métodos de producción modernos nos han dado la posibilidad de la paz y la seguridad para todos; hemos elegido, en vez de esto, el exceso de trabajo para unos y la inanición para otros. Hasta aquí, hemos sido tan activos como lo éramos antes de que hubiese máquinas; en esto, hemos sido unos necios, pero no hay razón para seguir siendo necios para siempre.

Necedad, estupidez, imbecilidad, en resumen “estulticia

¿Dejaremos de ser una civilización de Homo stultus?

Si bien es verdad que no hay razón para seguir siendo stultus por siempre, lo cierto es que tal vez no nos quede demasiado margen para evitar el colapso…

Es importante destacar que en tanto sociedad-global para que podamos comprender este problema, no se trata de ser particularmente inteligentes, se trata de no ser especialmente imbéciles.

No nos sorprendamos si cualquier día de estos recibimos con toda justicia una citación al estilo Balech:

Sres. Homo stultus– Sociedad Global de Irresponsabilidad Ilimitada:

Deberán comparecer de inmediato ante el Supremo Tribunal de Justicia bajo los cargos de egoísmo, despilfarro, mal manejo de los recursos naturales y desidia respecto a la naturaleza, a la que están destruyendo por agresión directa o indirecta.

Firmado: La Madre Naturaleza

 

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