¿Maximizar el beneficio o minimizar el consumo de energía?

 

Guillermo BALIÑA 

¿Vamos a seguir aferrándonos a un estilo de vida que crecientemente vacía al mundo y desbasta la naturaleza por medio de su  excesivo énfasis en las satisfacciones materiales, o vamos a emplear los poderes creativos de la ciencia y la tecnología, bajo el control de la sabiduría, en la elaboración de formas de vida que se encuadren dentro de las leyes inalterables del universo y que sean capaces de alentar las más altas aspiraciones de la naturaleza humana?
Ernst Schumacher (1911-1977) – Lo pequeño es hermoso
 Al hombre moderno le es difícil concebir el desarrollo y la modernización en términos de reducción y no de incremento del consumo de energía.
Ivan Illich (1926-2002) – La convivencialidad
Un poco por filosofía y otro poco por necesidad económica, mi juventud quedó marcada por aquél dicho popular de la segunda Guerra Mundial: “úsalo, gástalo, arréglalo o arréglate sin él”
Annie Leonard – La historia de las cosas

 

La obsolescencia programada es un caso paradigmático del mal uso de los “poderes creativos” de la ciencia y la tecnología; y, claramente, se procede de ese modo por una alarmante ausencia de sabiduría de quienes conducen los procesos económicos y de producción.

Podríamos decir que la obsolescencia programada le asigna “vida inútil” a los objetos.

Es conocida –aunque aún no muy difundida- la historia del acuerdo de los fabricantes de bombillas eléctricas en los años 30 para limitar la vida útil de sus productos con el fin de maximizar beneficios en detrimento de la sociedad.

El cartel Phoebus –integrado entre otras firmas por Phillips, Osram y General Electric- operó entre los años 1924 y 1939 limitando la vida útil de las lamparitas a alrededor de 1.000 horas

La película “El hombre de traje blanco”, comedia satírica de 1951 protagonizada por Alec Guinnes y dirigida por Alexabder Mackendrick analiza también este fenómeno dentro de la industria textil.

El protagonista es un experto en química que desarrolla una fibra textil que no se desgasta. No sólo recibe el desprecio de los empresarios sino también de los trabajadores puesto que al aumentar la vida útil de las fibras baja la frecuencia de compra de los productos y por lo tanto temen quedarse sin empleo.

La productividad bajo la filosofía productivista implica necesariamente tres cosas (por lo menos): despidos, flexibilización laboral y  destrucción de los recursos naturales (en muchos casos por el aumento innecesario del consumo de energía)

La productividad según el enfoque productivista está centrada en la maximización de beneficios y eso explica por ejemplo que en Estados Unidos la industria de la moda lance anualmente al mercado alrededor de 26 temporadas, lo cual hace un promedio de duración de casi dos semanas por temporada (la ropa en muchos casos se usa muy poco tiempo …..¡y se tira!)

Por el contrario, la productividad bajo la filosofía antiproductivista de la ecología política está enfocada en la reducción del consumo de energía, en la disminución de la jornada laboral, el pleno empleo y en el armado de un entramado convivencial.

Bajo convivencialidad entiendo lo inverso de la productividad industrial (…) Trasladarse de la productividad a la convivencialidad es sustituir un valor técnico por un valor ético (…) La institución industrial tiene sus fines que justifican los medios. El dogma del crecimiento acelerado justifica la sacralización de la productividad industrial, a costa de la convivencialidad.

Ivan Illich

Si se está buscando pobreza cero entonces deberá buscarse desempleo cero y por lo tanto lo que debe hacerse es repartir las horas hombre disponibles entre todas las personas dispuestas a trabajar.

En una sociedad con desempleo cero, si se pudiera duplicar la vida útil de todo lo que se produce (a igual costo de producción), todos –aproximadamente- trabajarían la mitad del tiempo y se consumiría la mitad de la energía.

El poder adquisitivo se mantendría aproximadamente constante pues la disminución de los ingresos se compensaría con la duplicación de la vida útil de lo que se adquiere.

Desde un punto de vista económico, el concepto principal de la sabiduría es la permanencia. Debemos estudiar la economía de la permanencia.

Ernst Schumacher

Para fijar ideas alrededor de la economía de la permanencia  exageremos la prolongación de la vida útil de las cosas que se fabrican.

Si las cosas más necesarias para vivir que genera una sociedad tuviera una duración (utópica….¿o no?) de mil años, luego de algunas generaciones, la sociedad ya casi no tendría que trabajar–salvo fundamentalmente en la producción de alimentos y medicamentos-, puesto que todos tendrían casa (que dura mil años), ropa (que dura mil años), muebles (que duran mil años), bicicletas (que duran mil años), etc, etc.

El transporte casi desaparecería puesto que todos ya tienen en sus hogares casi todo lo necesario para un buen vivir.

¿Qué sucedería con el PBI de los países que siguieran esta política?

¡Disminuiría!, resultado que llenaría de estupor a la mayoría de los economistas.

Nótese la paradoja: la mayoría de los economistas no economizan sino que se dedican a promover el despilfarro energético.

La producción basada en fuentes de recursos locales para necesidades locales es la forma más racional de vida económica, mientras que la importación de lugares lejanos y la consiguiente necesidad de producir para exportar a gente desconocida y distante es altamente antieconómica y justificable sólo en casos excepcionales y en pequeña escala.

Ernst Scumacher

Lo primero que deberían hacer todos los países –en virtud de la restricción energética- es dejar de producir artículos de lujo. Como sociedad global no podemos darnos el lujo de seguir produciendo artículos de lujo.

Los siguientes datos los proporciona Annie Leonard –especialista en desarrollo sostenible- en su libro “La historia de las cosas” respecto a algunos aspectos lamentables de la sociedad estadounidense

  • se desechan 150 millones de teléfonos celulares por año.
  • desde 2003 tiene más automóviles privados que conductores con licencia.
  • tiene el presupuesto militar más alto del mundo (el 42% del gasto armamentístico global).
  • en 2005, se gastaron 276.000 millones de dólares en anuncios publicitarios.
  • en 2008 el estadounidense promedio había batido el record histórico con cinco horas de televisión por día.

A continuación sólo algunos ejemplos para minimizar el consumo de energía

  • minimizar el uso de objetos es minimizar el consumo de energía
  • minimizar las distancias de traslado de los insumos y productos (minimizar el comercio exterior)
  • extender la vida útil de los productos (más calidad, menos cantidad)
  • reducir la publicidad a cero (quien quiera informarse sobre productos que busque en Internet)
  • compartir cosas implica reducir el consumo de energía

Para finalizar, ¿Maximizar el beneficio o minimizar el consumo de energía?

Evidentemente son los poderosos quienes quieren maximizar los beneficios.

¿Quiénes son los poderosos?

No hay una calamidad mayor en todo destino humano que el hecho de que los poderosos de la tierra no sean a la vez los hombres primeros y  mejores. Entonces todo se hace falso, torcido y monstruoso.

Friedrich Nietszche (1844-1900) Así habló Zaratustra

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