Carlos Merenson

Recientemente Javier Milei ha opinado que el cambio climático: “Es otra de las mentiras del socialismo. Hay toda una agenda de marxismo cultural y parte de esa agenda es, a ver, hace diez, quince años, se discutía que el planeta se iba a congelar, ahora discuten que se calienta… o sea… dale, loco… o sea, aquellos que conozcan cómo se hacen esas simulaciones van a ver que las funciones están sobresaturadas en determinados parámetros a propósito para generar el miedo más acá en el tiempo”. En su momento, Trump ha expresado que: “El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos para hacer no competitiva a la manufactura de EE UU…Había enfriamiento global en los 1920 y ahora tienen calentamiento global pese a que ahora no saben si tienen calentamiento global. Lo llaman todo tipo de cosas…Las turbinas de viento son la peor amenaza contra las águilas calvas y las águila reales… Lo que dicen los medios sobre el calentamiento global es ficción

Detenerse para demostrar que una de las consecuencias del calentamiento global es el enfriamiento de amplias regiones del hemisferio norte o aportar la información disponible que demuestra que no existe duda científica alguna sobre la influencia del ser humano en el clima solo sirve para seguir perdiendo el tiempo y ese ha sido hasta ahora el gran éxito alcanzado por las elites del poder y sus tecnoburocracias.

Cuando Milei niega la existencia del cambio climático antropogénico, al igual que Trump y el resto de los abanderados del negacionismo emplean argumentos que ofenden la inteligencia, pero no porque sean brutos e ignorantes, sino porque ese negacionismo tiene como único objetivo la defensa de un sistema que frente al cambio climático desnuda su verdadera raíz y para cuya solución no alcanza la clásica dupla tecnología-mercado sino que lo que se necesita es el abandono de la superideología productivista que lo impulsa en una transición hacia una sociedad diferente: convivencial y verdaderamente sostenible que se encuentra en las antípodas del ideal que defienden.

Son las elites las que, privilegiando sus intereses económicos por sobre cualquier otra consideración, han impulsado a la sociedad de crecimiento continuo hacia un monumental choque contra los límites biofísicos del planeta y son también ellas las que impulsan el negacionismo sobre la crisis ecosocial que han desatado, globalizado y agravado, argumentando que -en la práctica- las crisis ambientales no existen en tanto siempre pueden ser superadas con el inagotable ingenio humano y la mano invisible del mercado.

La situación entonces es que básicamente no se ha hecho nada por cambiar el rumbo, pero además se ha hecho todo por seguir acelerando en la senda equivocada y hoy ya poco y nada es lo que se puede hacer y ello no es una simple predicción agorera. Ello es el resultado de la propia inercia de los procesos en curso en los que se han alcanzado puntos críticos pero además y fundamentalmente, es una afirmación que se basa en la férrea resistencia que oponen y opondrán las elites del poder a cualquier intento por cambiar el rumbo de un modelo que las ha beneficiando y en el que confían ciegamente para que siga haciéndolo indefinidamente.

Tal como señala Riechmann, viven una fantasía milenarista, viven como si la entropía no existiera, como si los recursos naturales fuesen infinitos, como si estuviésemos a punto de ser inmortales gracias a la tecnociencia. Su gran obsesión: el infinito crecimiento económico y el desenfrenado consumismo a los que nada ni nadie podrán detener.

Es esta miopía la que conducirá a las elites, como bien lo afirma Meadows a…usar todos sus recursos para bloquear los esfuerzos para revertir el crecimiento, diversificar las medidas de bienestar social y reducir su propia riqueza e influencia y Meadows se muestra convencido que, por la enorme influencia que aún mantienen…tendrán éxito durante algunas décadas más. Y es este retraso el que definirá el destino final del sistema-mundo productivista que será impuesto, como lo asegura Meadows…por factores fuera del control de las elites, como la disminución de la disponibilidad de energía, la disminución de la calidad de los recursos, el aumento de las interrupciones del cambio climático, la disminución de los rendimientos agrícolas por la pérdida de tierras cultivables, el aumento de los costos. De servicios ambientales: agua potable, aire respirable, temperaturas de supervivencia y, quizás, a través de los conflictos civiles causados por la disminución de la cohesión social producida por la desigualdad masiva.